LOLI DOLZ
El final de la cadena de valor la ocupan dos importantes actividades: la comercialización y la colocación de los productos cerámicos.
Tras la participación de estos agentes, el producto (con sus características técnicas, diseño y reconocimiento de marca) es evaluado en el mercado y llega al usuario final.
Para lograr exitosamente esta venta, la comercialización es una de las fases más importantes de la cadena de valor y exige una necesaria promoción ante el consumidor que se realiza tanto en ferias como en eventos institucionales.
ASCER (Asociación Española de Fabricantes de Baldosas cerámicas), que representa aproximadamente al 95% de la producción nacional, en colaboración con todo el sector y con el apoyo del Instituto de Comercio exterior (ICEX), lleva años potenciando la marca “Tile of Spain” que representa el producto cerámico español en todo el mundo. En este sentido, a lo largo del año se realizan numerosas acciones adaptadas a los diferentes mercados para dar a conocer la calidad y el valor añadido de la cerámica española y sus diferentes usos, no solo entre distribuidores sino también entre prescriptores como arquitectos, diseñadores e interioristas.
Además, ”Tile of Spain” participa en ferias nacionales e internacionales, como Cevisama (Valencia),
Cersaie (Bolonia) y Coverings (Estados Unidos), organiza los Premios
Cerámica de arquitectura y diseño interior para fomentar los nuevos usos de la cerámica, forma a futuros profesionales a través de las
Cátedras cerámicas y lidera campañas de comunicación pro cerámica.
El sector también cuenta con el apoyo del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE)
y de la Cámara de Comercio de Castellón para acciones más concretas,
detalla el informe de PwC España “Estudio de impacto del sector 2021”.