VALENCIA. La contribución de la Fundación Valenciaport ha estado especialmente vinculada al desarrollo del Living Lab de València, donde se ha demostrado cómo infraestructuras logísticas flexibles y herramientas digitales pueden contribuir tanto a mejorar la distribución urbana como a responder de forma eficaz ante situaciones de emergencias excepcionales como las que se vivieron en la provincia de Valencia tras la DANA de octubre de 2024.
Como parte de esta actuación estratégica, un almacén en desuso situado en el municipio de Alcàsser se transformó rápidamente en un centro logístico temporal. Este nodo se destinó a la recepción, clasificación y distribución coordinada de donaciones para los municipios damnificados.
Los resultados del Living Lab valenciano evidenciaron el valor real de la resiliencia logística. El hub de Alcàsser alcanzó una capacidad de servicio un 42% superior a la de otras tres instalaciones comparables que operaron durante la emergencia. Este hito confirma que la combinación de infraestructuras adaptativas, digitalización y protocolos flexibles marca la diferencia en la gestión de crisis humanitarias y territoriales.
La experiencia permitió extraer conclusiones clave para el futuro de la logística urbana. En primer lugar, la necesidad de concebir las infraestructuras como activos multifuncionales que respondan tanto a la operativa diaria como a situaciones de emergencia, identificando de antemano espacios idóneos para actuar como hubs temporales.
En segundo lugar, la importancia de la coordinación digital para conectar con agilidad las necesidades de la población con los recursos disponibles. Y, finalmente, el papel central de la resiliencia en el diseño de los futuros sistemas logísticos urbanos.