VALENCIA. En los últimos años, la actividad realizada por el sector logístico ha dejado de percibirse únicamente como una función operativa para convertirse en un elemento decisivo dentro de la estrategia empresarial. La capacidad de planificar mejor, anticipar incidencias, asegurar capacidad de transporte y mantener visibilidad sobre cada envío, al igual que la contención de los costes, influye hoy de forma directa en la competitividad, la eficiencia y la calidad del servicio que las compañías pueden ofrecer a sus clientes.
A ello se suma un entorno especialmente dinámico, en el que confluyen transformación tecnológica, nuevas exigencias regulatorias y una presión constante por optimizar costes sin perder flexibilidad.
En este escenario, la digitalización, la automatización de procesos y el acceso a información en tiempo real se han convertido en factores cada vez más relevantes para responder a un mercado que exige rapidez, control y capacidad de adaptación.
La logística europea avanza hoy con una doble exigencia, acelerar su digitalización y responder a un entorno operativo cada vez más complejo. La Comisión Europea destaca que el reglamento eFTI está impulsando la transición desde la documentación en papel hacia el intercambio electrónico de datos en el transporte de mercancías, un cambio llamado a reducir cargas administrativas, mejorar la seguridad de la información y facilitar el cumplimiento normativo en toda la UE.
Al mismo tiempo, el mercado sigue condicionado por tensiones estructurales de capacidad y costes. Al cierre de 2025, el índice europeo de tarifas de transporte por carretera elaborado por IRU, Upply y Ti reflejó un avance de las tarifas contractuales, mientras la propia IRU situó en 444.000 las vacantes de conductores de camión en Europa en 2025 y anticipó una presión moderadamente alcista sobre los precios en 2026.
En este contexto, las últimas semanas han vuelto a poner de relieve la vulnerabilidad del sector ante la evolución del combustible. El pasado 24 de marzo, la IRU reclamó una respuesta urgente y coordinada a escala europea ante la crisis del combustible y advirtió de que la volatilidad del mercado y las tensiones de suministro ya estaban generando precios extraordinariamente altos y distorsiones operativas en el transporte por carretera. Según la organización, los precios del combustible para este sector han aumentado entre un 30% y un 35% en la UE desde el inicio de la crisis.