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Las necesidades energéticas ganan peso en la competitividad logística

  • Última actualización
    10 junio 2026 11:39

Wattkraft Iberia, Value Added Partner de Huawei para la distribución de su cartera de productos FusionSolar, identifica cinco aspectos clave que marcarán la evolución energética de las plataformas logísticas durante los próximos años.

MADRID. El sector de la logística está entrando en una nueva etapa marcada por un incremento progresivo de sus necesidades de energía, que ganan peso en la competitividad. La automatización de almacenes, la robotización de procesos, la electrificación de flotas o el crecimiento de centros operativos activos de forma continua están elevando el consumo eléctrico de plataformas y activos industriales, obligando a muchas compañías a replantear la forma en la que diseñan y gestionan sus infraestructuras para avanzar en transición energética.

En este contexto, aspectos que hasta hace pocos años ocupaban un papel secundario, como la capacidad eléctrica disponible, la estabilidad de suministro o la flexibilidad, empiezan a convertirse en elementos estratégicos para garantizar la continuidad operativa y la competitividad logística.

“La automatización y la electrificación están aumentando notablemente la complejidad energética de muchas plataformas logísticas. Desde Wattkraft observamos cada vez más proyectos donde el reto ya no pasa únicamente por disponer de potencia suficiente, sino por conseguir que almacenamiento, autoconsumo, carga eléctrica y consumo industrial trabajen de forma coordinada y eficiente dentro de una misma infraestructura”, destaca Jaime Amor Carmona, Business Development Manager Spain de Wattkraft Iberia.

Aspectos clave

Wattkraft Iberia ha identificado cinco aspectos clave que marcarán la evolución energética de las plataformas logísticas durante los próximos años.

El primero de ellos es el de dimensionar las instalaciones pensando en el consumo futuro, no solo en el actual. La compañía señala que muchas plataformas logísticas fueron desarrolladas en un contexto operativo muy diferente al actual, con menores necesidades de automatización, menor presencia de sistemas robotizados y sin contemplar escenarios de electrificación masiva.

Sin embargo, el crecimiento de tecnologías como los sistemas automatizados de picking, la refrigeración industrial avanzada, la inteligencia artificial aplicada a operaciones o la carga simultánea de vehículos eléctricos está modificando de forma acelerada el perfil energético del sector.

Por ello, una de las principales prioridades pasa por diseñar infraestructuras capaces de absorber incrementos progresivos de demanda sin que esto obligue a realizar constantes ampliaciones o modificaciones críticas en la instalación eléctrica.

La segunda de las claves identificadas por la firma es pasar de un modelo de consumo pasivo a una gestión energética inteligente. El aumento de la complejidad hace cada vez más difícil operar instalaciones industriales de manera óptima únicamente a través de modelos tradicionales de consumo eléctrico.

La coexistencia de múltiples activos energéticos, como sistemas fotovoltaicos, baterías, cargadores eléctricos o maquinaria industrial intensiva, obliga a monitorizar y gestionar los consumos de forma dinámica y centralizada para obtener el mejor rendimiento en todo momento.

En este escenario, los sistemas EMS (Energy Management System) permiten coordinar automáticamente la producción, almacenamiento y consumo energético de la instalación, priorizando recursos según las necesidades operativas, el coste energético o la disponibilidad de generación renovable. Este tipo de soluciones se están consolidando progresivamente en entornos comerciales e industriales donde existe una mayor necesidad de automatización y control operativo.

Además de optimizar consumos, este tipo de herramientas favorece una mayor visibilidad sobre el comportamiento energético de las instalaciones, facilitando la toma de decisiones y permitiendo detectar ineficiencias, sobrecargas o patrones de consumo que antes resultaban difíciles de identificar, una línea en la que Wattkraft viene trabajando dentro del segmento C&I.

Almacenamiento

La siguiente clave es incorporar almacenamiento para reducir tensión sobre la red y ganar flexibilidad. Según Wattkraft Iberia, el almacenamiento energético está dejando de percibirse únicamente como una herramienta de respaldo para convertirse en un elemento operativo cada vez más relevante dentro de entornos industriales y logísticos.

La posibilidad de almacenar energía en momentos de menor demanda o aprovechar excedentes procedentes de instalaciones fotovoltaicas permite redistribuir el consumo de forma más eficiente y reducir la exposición a picos de demanda eléctrica. Esto resulta especialmente importante en plataformas con una elevada simultaneidad de operaciones o con procesos críticos que requieren estabilidad energética continua.

La cuarta de las claves es la de preparar las plataformas para la electrificación progresiva del transporte. La electrificación del transporte logístico y de última milla representa uno de los principales desafíos energéticos para el sector durante los próximos años.

La instalación de cargadores rápidos o ultrarrápidos implica fuertes necesidades de potencia que, en muchos casos, las infraestructuras actuales no fueron diseñadas para soportar. Además, la carga simultánea de flotas puede provocar importantes tensiones en determinados momentos operativos si no existe una gestión energética adecuada.

Por ello, el sector empieza a evolucionar hacia modelos que combinan carga inteligente, almacenamiento energético y gestión dinámica de la demanda para optimizar el uso de la energía disponible.

Por último, la firma apunta a la necesidad de entender la energía como un elemento estratégico para la competitividad. La creciente dependencia energética de las operaciones logísticas está provocando que la energía deje de considerarse exclusivamente un coste operativo para convertirse en un elemento estratégico dentro de la planificación industrial y logística.

La capacidad de una plataforma para adaptarse a nuevas necesidades energéticas, integrar tecnologías emergentes o mantener estabilidad operativa frente a posibles incidencias eléctricas tendrá cada vez más impacto sobre su competitividad, capacidad de crecimiento y atractivo para operadores e inversores.