Bilbao. La Associação Brasileira de Logística (Abralog) es una de las principales entidades profesionales del sector logístico en Brasil. La organización reúne a empresas, directivos y especialistas en logística y gestión de la cadena de suministro y promueve el intercambio de conocimiento, la formación y el debate estratégico sobre el desarrollo del sistema logístico brasileño. Desde esta plataforma sectorial, su presidente, Pedro Moreira, advierte de que el transporte doméstico del país presenta condiciones operativas que lo convierten en uno de los mercados logísticos más complejos del mundo. En su opinión, el tamaño continental de Brasil, las diferencias regionales de infraestructura y la elevada fragmentación normativa generan un entorno que exige modelos operativos específicos y una gran capacidad de adaptación por parte de las empresas.
Entorno complejo
“Brasil presenta desafíos estructurales relevantes para las operaciones de transporte doméstico”, señala Moreira, quien cita entre ellos la “elevada complejidad tributaria, los costes logísticos por encima de la media internacional y la inseguridad regulatoria”.
El directivo logístico subraya que estas características obligan a las empresas logísticas a desarrollar redes altamente capilares y flexibles para poder operar en un territorio de dimensiones continentales. “Estamos hablando de un país continental, con gran dispersión geográfica y diferencias significativas de infraestructura entre regiones”, explica.
Costes de transporte
A estos factores se suman otros condicionantes operativos como las restricciones urbanas al transporte de mercancías, los elevados índices de robo de carga en determinadas rutas y la fragmentación de la legislación fiscal y laboral entre estados y municipios. Todo ello, según Moreira, incrementa los costes operativos y dificulta la aplicación de modelos logísticos estandarizados diseñados para operar a escala global.
“El ambiente operacional resulta bastante desafiante, sobre todo para modelos globales más estadarizados”, advierte el presidente de Abralog. Además, el crecimiento acelerado del comercio electrónico ha elevado las exigencias de los clientes en términos de plazos de entrega y niveles de servicio. “El nivel de exigencia de los clientes ha evolucionado rápidamente, impulsado por el e-commerce”, lo que obliga a reforzar la capilaridad de las redes logísticas y a realizar inversiones constantes en tecnología, gestión de riesgos y capital humano.
Capacidad de adaptación
En este contexto, Moreira considera que el futuro del sector dependerá de la capacidad de los operadores para mejorar la productividad y avanzar en digitalización y cooperación entre empresas. “Los modelos de entrega exprés operan en Brasil bajo fuerte presión de costes y márgenes estrechos”, señala, por lo que el sector deberá avanzar en gobernanza, tecnología y cualificación profesional para mantener su competitividad.
A medio plazo, el presidente de Abralog apunta que la mejora de las infraestructuras logísticas, la simplificación tributaria y una mayor seguridad jurídica serán factores clave para hacer más atractivo el mercado brasileño y permitir el desarrollo de cadenas de suministro más eficientes y resilientes.