Los puertos figuran entre las infraestructuras que más protagonismo adquirirán con el desarrollo de la movilidad militar europea. El objetivo no es convertirlos en bases militares, sino garantizar que determinadas instalaciones comerciales puedan apoyar, cuando sea necesario, el movimiento de tropas, vehículos, combustible o equipos sin comprometer la continuidad del tráfico civil.
La Comisión Europea incluye los puertos dentro del concepto de infraestructuras de doble uso, junto con ferrocarriles, carreteras, aeropuertos, redes energéticas y sistemas digitales. En este escenario, la posición geográfica de España y Portugal adquiere un valor añadido. Su situación entre el Atlántico y el Mediterráneo, unida a su conexión con los corredores de la Red Transeuropea de Transporte (TEN-T), convierte a enclaves como Algeciras, Bilbao, Valencia, Barcelona, Cartagena, Ferrol, Vigo, Gijón, A Coruña, Sines o Lisboa en activos logísticos de creciente interés para la planificación estratégica europea y para la futura EU Ports Strategy.