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Orgullos@s de ser logístic@s

La logística, capitaneada históricamente por un elevado porcentaje de hombres, está viendo cómo, poco a poco, las mujeres se adentran cada vez más en el sector. Con los años, instituciones y empresas de marítimo, aéreo, carretera o ferroviario  van sumando más nombres femeninos a su plantilla a pesar de que, porcentualmente, la balanza entre géneros está aún lejos de equilibrarse. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Diario del Puerto da voz a esa todavía reducida cifra de población empleada de género femenino en el sector logístico y del transporte de mercancías, a través de cuatro entrevistas a mujeres del sector. Cuatro mujeres, cuatro ámbitos y un objetivo: ganar presencia en un sector tradicionalmente masculinizado.

  • Última actualización
    08 marzo 2021 11:14

Que uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas para la Agenda 2030 sea el de la igualdad de género y oportunidades, concretamente el ODS 5, no deja lugar a dudas del largo camino que aún queda por recorrer en la sociedad y, consecuentemente, también en el papel que las mujeres juegan en el mundo laboral, a nivel general. Pero el escenario se oscurece aún más si hablamos de las mujeres en un entorno puramente logístico e industrial, donde los puestos de trabajo históricamente han estado ocupados por hombres.

21,43% de representatividad en la logística

En base a los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) del último trimestre de 2020, de los 1,01 millones de empleados en el sector de la logística y el transporte de mercancías en dicho periodo, el 78,56% son hombres mientras que el 21,43% son mujeres.

Más patente es el desequilibrio entre géneros en altos rangos de responsabilidad, tanto en organismos públicos como privados, donde los asientos en los consejos de administración de las empresas siguen ocupados en su mayoría por el género masculino.

En este sentido, algunas de las cifras que aporta el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 evidencian la brecha salarial que todavía existe entre géneros; datos que apuntan a una diferencia de salario entre ambos sexos de una media anual que supera los 5.900 euros. Además, casi el 60% del paro registrado en España corresponde a las mujeres. Otro dato curioso es que solo el 28% de las mujeres optan por estudiar una carrera tecnológica en España, mientras que las que optan por alguna ingeniería representan el 7%.

Durante los últimos días, el Consorci de la Zona Franca de Barcelona ha reivindicado el papel de la mujer en el sector industrial, particularmente, con la celebración del Barcelona Week Acceleration Woman (BWAW). Haciendo referencia a un estudio de PwC, desde la entidad han destacado que la brecha de género supone un impacto negativo de 200.000 millones de euros en la economía española.

Todo esto se suma a que, a pesar de que durante las últimas décadas las mujeres han ido ganando terreno en el mundo laboral y en casi todos los sectores, cuando vislumbran la oportunidad de ascender de rango en sus empresas u organizaciones se topan con el llamado “techo de cristal”.

“Techo de cristal”

En este sentido, aunque las mujeres representen el 60% de las personas licenciadas en Administración y Dirección de Empresas (ADE), solo el 26% de ellas ocupan altos cargos. Además, respecto a los cargos directivos, según un estudio de la consultora Grant Thornton,   en 2020 las mujeres representaban tan solo el 34%, cifra que crece muy ligeramente con los años, ya que en 2019 el peso de las directivas era del 30%.

Según estas instituciones, una legislación actualizada y adecuada a las circunstancias; contar con referentes femeninos en todos los ámbitos de la sociedad y del tejido productivo y económico, así como fomentar una educación basada en la igualdad, tanto en el entorno educativo como en el hogar, son algunos de los pilares necesarios para combatir la brecha de género.

La brecha de género supone un impacto negativo de 200.000 millones de euros en la economía española

“La igualdad de género es ofrecer las mismas oportunidades a mujeres y hombres. Pero no podemos olvidarnos de la equidad. Debemos asegurarnos que los objetivos son y serán los mismos para tod@s y que las herramientas serán las necesarias” “Nunca me he sentido infravalorada”Sílvia Puig es estibadora en Estibarna, trabaja en el Port de Barcelona y, además, es delegada del Comité de Empresa y madre de dos hijos. Este mes cumple 17 años en la empresa. Este fue su primer empleo en este sector. Venía del ámbito de la enseñanza. Como miembro de la sección de sobordistas, su responsabilidad es planificar, controlar y coordinar los movimientos de todas las mercancías, su localización y clasificación.

“Es un trabajo exigente en extremo, sin horarios, se hace difícil conciliar, sobre todo con hijos, pero esto también hace que se creen unos lazos muy difíciles de encontrar en cualquier otro trabajo”“No tenemos un horario fijo. Cada día a las 7 de la mañana sabemos si vamos en turno de mañana, de tarde, turno partido o, si no hay suficiente demanda, no trabajamos. Entonces, tenemos que esperar a las siete de la tarde para saber si trabajamos noche o madrugada. Todo esto en función de los buques atracados y de la demanda de personal” “Conciliar es complicado, pero se ha llegado a varios acuerdos con la empresa a lo largo de los años”“Cuando entré en la estiba descubrí que es un gremio que defiende a los suyos como ninguno. Esa parte más solidaria y luchadora del colectivo fue lo que más me sorprendió y me gustó”“Nunca me he sentido infravalorada en mi trabajo. De hecho, no existe brecha salarial. Mismo trabajo, mismo sueldo”“Tiene que haber una mayor concienciación por parte de las empresas con una visión más progresista, pues tienen una gran responsabilidad en todo esto”

“Es primordial una buena política de RRHH que base la selección de personal en competencias, inherentes a las personas, no al género, forma más objetiva de valorar tanto a un futuro candidato como a un trabajador de la propia empresa” “No hay que forzar el equilibrio”Mª del Pilar Perales lleva trabajando en Iberia Cargo desde noviembre de 2005. Empezó a los 23 años y ya han pasado 16 desde que inició su andadura profesional. Este fue su primer empleo dentro del sector, que compaginó con su Diplomatura en Relaciones Laborales. Anteriormente había trabajado en el sector administrativo y en el sector comercial. Desempeña todo tipo de funciones, dependiendo del puesto que le asignen en el turno.

“Diariamente tengo que ver el puesto asignado; una vez allí, el supervisor me dice las tareas a desarrollar ese día”“Las tareas son muy diversas: manejo de la carretilla elevadora, carritos, Slave Pallet Mover o cualquier tipo de maquinaria que el puesto designado o la circunstancia lo requiera”“Además de mi puesto como agente de servicios auxiliares, imparto cursos de formación a nuevas incorporaciones a la plantilla, lo que me hace estar actualizada de los cambios de procedimiento o normativa y amplía mis conocimientos profesionales del medio y del sector”“Cada vez se van incorporando más mujeres al sector. Poco a poco se va normalizando aunque aún falta para equipararse en número”“Con una buena formación y un periodo de adaptación, hombres y mujeres desarrollamos el mismo trabajo”“Hay que valorar a las personas por el desempeño de sus funciones, su actitud y su responsabilidad ante su puesto de trabajo independientemente de su género; y no forzar el equilibrio”

“Es una pena pero la gente sigue teniendo ciertos prejuicios. Ojalá llegáramos algún día a una representatividad del 50% en este sector” “Buscaba una estabilidad laboral”Laura Iglesias lleva dos años trabajando en Captrain. Como maquinista, es responsable de todo lo que le pasa al tren durante el trayecto. Se formó para ello durante un año. Anteriormente, estudió asesoría de imagen y trabajó de dependienta en tiendas de ropa y belleza. Conoció el sector ferroviario por su pareja y vio una oportunidad laboral que le permitía tener una estabilidad económica. “Fue un gran cambio pero muy positivo”.

“Me formé en la escuela de Captrain en Tarragona e hice las prácticas en la empresa. Aparte del curso en el que estudias el reglamento, el material del motor y demás, cuando empiezas a trabajar tienes que aprenderte las locomotoras de arriba a abajo, para saber solucionar cualquier incidencia”“No se trata de llegar y arrancar la locomotora. Hay que revisar toda la composición, mirar que esté todo bien, repostar si es necesario y hacer las maniobras cuando toca”“Me mancho, me lleno de grasa y lo que haga falta. No suena muy cómodo y no lo es, pero tengo un sueldo digno, en el que se reconocen las horas, las noches fuera de casa...”“La carga es muy variada. Solemos mover papel reciclado, papel para reciclar, bobinas de acero y contenedores de mercancía”“En otros países como Portugal la discriminación es más exagerada. Allí no hay mujeres maquinistas. Alguna vez me han preguntado si iba a limpiar el tren”“La clave está en normalizar y visibilizar el trabajo. A mí me hace mucha ilusión que una niña me vea en un tren y que de mayor quiera ser como yo”

“Si se ajustaran los horarios y no hubiera tanta demora en los sitios a los que vamos a retirar, cargar y descargar, sería mucho más factible que la mujer se lanzara más al mundo de la conducción profesional” “Los horarios son el problema”Cada día, Laura Dracini, de 42 años, se sube a la cabina de su camión y, orden en mano, inicia la ruta indicada para hacer llegar la mercancía a su destino final. La primera vez que condujo un camión, recuerda Dracini, fue hace 14 años, cuando entró a formar parte del sector logístico por primera vez. Hace dos meses se incorporó a la plantilla de Grupo Torres, una compañía que está realizando una apuesta importante por incluir mujeres en su equipo.

“Desde la oficina nos asignan las órdenes de los viajes que tenemos que realizar en el día o del día siguiente, en donde nos especifican, en nuestro caso, los contenedores de importación que tenemos que coger para descargar en los almacenes o sin número asignado para las exportaciones que tenemos que cargar”“El COVID-19 no ha afectado demasiado a nuestra actividad ya que tenemos que abastecer a almacenes. Seguimos un protocolo para que todas las cargas y descargas sean seguras”“Muchas mujeres no se lanzan a este mundo hasta que no tienen los hijos mayores o estamos sin ningún tipo de carga” “Las conductoras con hijos menores deben recurrir a la ayuda de familiares. Y si apuestan por este trabajo es porque suelen tener vinculación con el sector, algún padre o hermano conductor, y lo tienen muy arraigado ”“Personalmente no me he sentido nunca infravalorada, siempre me han tratado como un igual, aunque siempre hay alguna excepción, que han sido las menos”“Creo que la baja representatividad de mujeres en el sector tiene que ver con los horarios de nuestros trabajos”