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Pharma: La logística es lo primero

  • Última actualización
    04 septiembre 2026 05:20
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La logística es ya en el sector pharma “lo primero”. La especialización, la trazabilidad, el control de temperatura, la digitalización y la capacidad de anticiparse a las disrupciones se consolidan como factores estratégicos para un sector que debe compatibilizar la creciente complejidad de los medicamentos con la presión regulatoria, los riesgos geopolíticos y la necesidad de garantizar el abastecimiento.

Madrid. La logística farmacéutica ha dejado de medirse únicamente en términos de tiempos de tránsito, capacidad o coste. En una cadena de suministro directamente vinculada a la salud, el objetivo pasa por garantizar que un medicamento, una vacuna, un producto sanitario o una terapia llegue a su destino conservando exactamente las condiciones requeridas desde su origen. Un desafío que se intensifica a medida que aumenta la complejidad de los productos transportados y que obliga al sector logístico a elevar sus estándares de trazabilidad, especialización, seguridad y capacidad de reacción.

La evolución de los problemas de suministro refleja que la situación ha mejorado, aunque las tensiones no han desaparecido. Según el último informe semestral disponible de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), durante el segundo semestre de 2025 se registraron 1.151 presentaciones con problemas de suministro, un 8,8% menos que en 2024 y un 20,4% por debajo de 2023. Por su parte, en el conjunto de 2025, los problemas considerados de impacto mayor (aquellos que generan mayores trastornos al no existir una alternativa terapéutica disponible) se redujeron un 17,4% respecto a 2024 y un 43% frente a 2023.

La mejora no elimina, sin embargo, una vulnerabilidad que trasciende la propia actividad logística. Meritxell Serra Garreta, directora de Logística y Contratación Administrativa del Consorci Sanitari Integral, identifica como principal reto “el desequilibrio entre una demanda global y una producción muy concentrada en el sudeste asiático”, una situación que genera “una doble dependencia: de la fabricación en origen y del transporte internacional”. Esta cuestión se encuentra también en el centro de la agenda comunitaria.

La Comisión Europea planteó en 2025 la Critical Medicines Act, orientada precisamente a mejorar la disponibilidad, el suministro y la producción de medicamentos críticos dentro de la Unión Europea. Entre sus líneas de actuación se encuentran el impulso de proyectos estratégicos para medicamentos críticos o sus ingredientes, el uso de contratación pública para favorecer cadenas de suministro más resilientes y la diversificación internacional para reducir la dependencia de proveedores únicos.

Para Serra, la respuesta pasa igualmente por atacar el problema desde el origen. “Cuando no existen proveedores alternativos, garantizar el suministro exige reducir la dependencia estructural: impulsar capacidad productiva en Europa, identificar los productos críticos, mantener reservas selectivas y compartir información fiable sobre existencias y consumos”.

El objetivo, indica a Diario del Puerto, debe ser “anticipar la disrupción antes de que afecte a la asistencia”.

Meritxell Serra: “Cuando no existen proveedores alternativos, garantizar el suministro exige reducir la dependencia estructural: impulsar capacidad productiva en Europa, identificar los productos críticos, mantener reservas selectivas y compartir información fiable sobre existencias y consumos”

Gestión de riesgos

La consecuencia de esta realidad para el sector logístico pasa por mover mercancía, pero también el operador debe conocer el producto, sus condiciones de conservación, la normativa aplicable y los riesgos existentes en cada eslabón.

José Luis Pérez, director de Abian Barcelona y director de Desarrollo de Negocio en Aragón y Levante de Abian Service, define la logística farmacéutica como “uno de los segmentos más exigentes del transporte”, puesto que “cualquier desviación durante la cadena logística puede comprometer la calidad y la seguridad del producto”. De ahí que sitúe como principal desafío garantizar “una cadena de custodia completamente segura y trazable desde el origen hasta el punto de entrega”.

Hans Freixas, CEO de APR, coincide en que la eficiencia ha adquirido una dimensión diferente. Ya no puede entenderse únicamente como una reducción de tiempos, sino como “capacidad de garantizar control, seguridad, análisis de riesgos, trazabilidad en toda la cadena de suministro y un cumplimiento muy estricto” de las Buenas Prácticas de Distribución (BPD).

Desde Abian se advierte de que una desviación de temperatura, una manipulación incorrecta, un problema documental o un retraso pueden tener consecuencias relevantes, por lo que reclama procesos definidos, proveedores especializados y comunicación permanente entre los participantes de la cadena.

Rakel Ramos, coordinadora de HealthCare & Pharma y directora de Zona Norte de Nacex, añade a esta ecuación el “crecimiento de productos con requisitos específicos de conservación, una mayor presión regulatoria y la necesidad de disponer de cadenas de suministro cada vez más resilientes, seguras y eficientes”. Para garantizar su continuidad, considera necesario combinar eficiencia operativa y cumplimiento de las BPD con “procesos robustos, una trazabilidad completa, una adecuada gestión del riesgo y operadores especializados”.

La especialización alcanza asimismo a los trabajadores. Pérez señala que la logística farmacéutica requiere “profesionales formados en Buenas Prácticas de Distribución (GDP)”, conscientes de la naturaleza de los productos que manipulan y de la necesidad de ejecutar cada procedimiento con rigor.

En esta línea, la confianza se convierte así en una parte del servicio. Xavier Babot, Managing Director de Atlantic Gate Iberia sostiene que “más que un proveedor de transporte, el mercado necesita un partner especializado que entienda el negocio del cliente y sea capaz de anticiparse a los problemas”. Para la compañía, la diferencia no reside únicamente en trasladar una expedición entre dos puntos, sino en “saber reaccionar cuando algo cambia, ofrecer alternativas viables, coordinar a todos los participantes de la cadena y minimizar el impacto sobre el cliente”.

$!La confianza se convierte en una parte fundamental del servicio logístico al sector pharma.

Infraestructura crítica

Si existe un ámbito en el que esta exigencia se hace especialmente visible es el transporte a temperatura controlada. Medicamentos biológicos, vacunas, terapias avanzadas, medicamentos en investigación, reactivos y muestras biológicas requieren capacidades logísticas que van mucho más allá de disponer de un vehículo refrigerado.

Ramos señala que estos productos se encuentran entre los que presentan mayores retos de distribución debido a sus “elevados requisitos de conservación, trazabilidad y control”. Su movimiento exige soluciones cualificadas, procedimientos normalizados, personal formado y sistemas que garanticen el mantenimiento de las condiciones establecidas para el proceso.

La complejidad aumenta además en función de la naturaleza del producto, por ello Meritxell Serra Garreta incluye entre las mercancías más sensibles los medicamentos biológicos, vacunas, terapias avanzadas, productos destinados a ensayos clínicos, reactivos y muestras biológicas, para los que resultan necesarios embalajes y rutas validados, monitorización ambiental y protocolos inmediatos ante desviaciones.

Pero, además, las exigencias se extienden a implantes y materiales quirúrgicos que requieren un control preciso de lotes, números de serie, caducidades y destino final; mientras que los equipos médicos necesitan protección frente a golpes, vibraciones y humedad, además de procesos posteriores de instalación y calibración.

Existe, además, una categoría particularmente compleja: los productos de baja rotación y elevada criticidad. “Su ausencia puede detener la actividad asistencial, mientras que un exceso de stock genera caducidad u obsolescencia”, explica Serra.

Jordi Moré, responsable de Marca y Negocio de Genesis Biopack, línea de embalaje flexible de Grupo Embalex, identifica precisamente el mantenimiento de la cadena de frío y el control térmico durante todo el proceso como uno de los tres grandes retos del sector, junto con el cumplimiento normativo en trazabilidad y seguridad y la reducción del impacto ambiental. Todo ello, además, bajo “una presión creciente sobre los costes, que obliga a buscar soluciones más eficientes sin renunciar a la calidad ni a la seguridad”. El embalaje pasa así de ser un elemento auxiliar para formar parte de la propia solución logística.

“El mercado necesita partners que vayan más allá del embalaje convencional y actúen como verdaderos socios técnicos en la conservación del producto”, señala Moré. En su opinión, “el valor añadido real no está solo en el material, sino en el conocimiento técnico que hay detrás y en la capacidad de adaptarse a las necesidades específicas de cada producto y cada ruta logística”.

Digitalización

La trazabilidad constituye otro de los puntos en los que existe mayor coincidencia entre los operadores consultados. Saber dónde está la mercancía continúa siendo imprescindible, pero ya no suficiente. El siguiente paso es conocer en qué condiciones está viajando y disponer de información que permita intervenir antes de que una incidencia termine comprometiendo el producto.

“La digitalización convierte el control en capacidad de reacción”, señala Serra. Los sensores y las alertas en tiempo real permiten actuar durante el trayecto, mientras que la trazabilidad aporta posteriormente la evidencia necesaria para determinar qué lote se transportó, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones. Pero lanza una advertencia: “La tecnología no sustituye a unos procesos validados ni a personal formado: solo resulta útil si existe capacidad efectiva para actuar ante la incidencia”.

La misma evolución se observa desde la perspectiva de los operadores. Desde APR se sostiene que el mercado necesita “visibilidad real sobre la mercancía”, no únicamente para localizarla, sino para adoptar decisiones rápidas. Digitalización, integración de datos, validación de rutas e información accionable se convierten de esta manera en elementos esenciales de la operativa farmacéutica.

Desde Nacex se apunta a que la digitalización permite aumentar el control, gestionar con mayor eficiencia las incidencias y tomar decisiones basadas en datos, mientras que desde Abian Service se considera ya indispensables la “digitalización, la trazabilidad en tiempo real, la gestión documental y el control permanente de cada expedición”.

El objetivo último es poder reconstruir la vida logística completa del medicamento. Según José Luis Pérez, cada expedición “debe poder auditarse desde su origen hasta su destino”, acreditando el control térmico cuando corresponda, la integridad del producto, la seguridad frente a manipulaciones y una cadena de custodia documentada.

Serra: “España no debe competir solo en precio, sino en fiabilidad, eficiencia y calidad de servicio”

Geopolítica

La experiencia de los últimos años ha introducido además un nuevo factor en la planificación farmacéutica: la incertidumbre. Conflictos geopolíticos, alteraciones de rutas, congestión portuaria y aeroportuaria, cancelaciones de servicios o falta de capacidad pueden modificar una operación internacional en cuestión de horas. “El mayor reto es gestionar la incertidumbre sin poner en riesgo la calidad del producto”, explica Xavier Babot, de Atlantic Gate Iberia. En el transporte farmacéutico, encontrar una alternativa no resuelve necesariamente el problema: esa nueva ruta tiene que continuar garantizando la temperatura, la trazabilidad y el cumplimiento de los GDP.

“Cada incidencia exige una reacción rápida, conocimiento técnico y una comunicación constante con el cliente”, afirma.

Serra advierte igualmente de que los retrasos, la congestión o la escasez de capacidad aérea reducen la previsibilidad de los plazos, incrementan los costes y disminuyen el margen de reacción. Las consecuencias en una cadena sanitaria son especialmente sensibles: “Una demora puede traducirse en una rotura de stock, una excursión térmica o la reprogramación de una prueba, un tratamiento o una intervención”.

Las compañías están respondiendo mediante diversificación. Rutas, aeropuertos y transportistas alternativos, reserva anticipada de capacidad, soluciones multimodales, embalajes con mayor autonomía térmica y monitorización activa forman parte de las herramientas utilizadas para ganar resiliencia.

Nacex confirma esta tendencia. De hecho, Ramos señala que el actual contexto internacional ha incrementado la necesidad de proporcionar a las cadenas “una mayor capacidad de adaptación y respuesta ante situaciones imprevistas”. La planificación, la diversificación de alternativas de distribución, una mayor visibilidad digital y la colaboración entre los actores constituyen, a su juicio, las principales vías para minimizar las incidencias.

$!España parte de una posición favorable para desarrollar el segmento de la logística farmacéutica.

España

España parte de una posición favorable para desarrollar este segmento. Serra destaca sus infraestructuras de transporte y su posición geográfica como conexión entre Europa, Mediterráneo, África y Latinoamérica. Ramos suma a estas fortalezas la experiencia española en actividades altamente reguladas, una red consolidada de distribución, operadores especializados y un elevado cumplimiento de los estándares de calidad.

La investigación clínica refuerza además la necesidad de contar con una logística especializada. La AEMPS autorizó en 2025 un récord de 962 ensayos clínicos, consolidando a España como el país más activo de la Unión Europea. De ellos, 378 correspondieron a oncología y 758 fueron ensayos multinacionales. Cerca de 1.000 centros españoles han participado en investigación clínica durante los últimos cinco años. Este liderazgo tiene una derivada logística directa: ensayos clínicos, terapias avanzadas y medicamentos innovadores incrementan las necesidades de transporte especializado, trazabilidad y control térmico.

La posición española presenta, no obstante, margen de mejora. Serra identifica como principal debilidad “la fragmentación: sistemas que no se comunican, criterios distintos para identificar los productos y escasa visión conjunta de la cadena”. Por ello reclama inversiones en “un catálogo común de productos, sistemas interoperables, automatización, ciberseguridad y formación”. Su conclusión es que “España no debe competir solo en precio, sino en fiabilidad, eficiencia y calidad de servicio”.

Rakel Ramos coincide en situar entre las prioridades la digitalización, automatización, interoperabilidad y monitorización, inversiones que deben servir tanto para elevar la eficiencia como para reforzar la resiliencia y competitividad frente a otros mercados europeos.

Sostenibilidad

Con todo ello, a estas exigencias se incorpora la descarbonización. En pocos segmentos resulta tan evidente, sin embargo, la necesidad de evitar que la búsqueda de eficiencias ambientales comprometa el servicio. Desde APR se apunta a que el sector debe avanzar hacia cadenas “más eficientes y responsables”, mediante la optimización de rutas y la eliminación de ineficiencias, pero sin comprometer “la seguridad del producto y, por extensión, la del consumidor final”.

Jordi Moré, de Genesis Biopack, sitúa la reducción del impacto ambiental entre los tres principales desafíos actuales.

El reto se traslada al diseño de embalajes, materiales, utilización de recursos y eficiencia de las soluciones térmicas, pero siempre bajo la premisa de mantener las prestaciones requeridas por cada producto.

Transporte aéreo: un aliado estratégico

Dentro del entramado de la logística farmacéutica, el transporte aéreo conserva un papel particular. No constituye la solución principal para todo el flujo farmacéutico, pero se vuelve difícilmente sustituible cuando el valor del tiempo supera al del coste de transporte.

Para Meritxell Serra Garreta, directora de Logística y Contratación Administrativa del Consorci Sanitari Integral, resulta imprescindible “cuando la urgencia, la criticidad clínica o la falta de alternativas obligan a reducir al máximo el tiempo de entrega”.

Medicamentos y productos sanitarios urgentes o de elevado valor, muestras biológicas, reactivos, mercancías con una vida útil reducida y determinados repuestos esenciales son algunos de los productos para los que cobra especial relevancia.

El avión se convierte asimismo en una herramienta de contingencia ante roturas de stock que pueden amenazar tratamientos o intervenciones.

Sus limitaciones son, fundamentalmente, el coste, una capacidad inferior frente a otros modos, la disponibilidad de conexiones y la necesaria coordinación con los tramos terrestres, además de las restricciones para determinadas mercancías y su impacto ambiental.

Rakel Ramos, coordinadora de HealthCare & Pharma de Nacex, destaca también su carácter estratégico para las operaciones internacionales y el abastecimiento de los territorios insulares. Sin embargo, recuerda que “el éxito de la cadena no depende únicamente del transporte aéreo”: la coordinación entre modos, la trazabilidad y “una última milla especializada” son igualmente determinantes.

Un futuro de adaptación ante un escenario marcado por la volatilidad

La pandemia supuso un punto de inflexión para una cadena de suministro como la de la industria farmacéutica que, desde entonces, ha ganado capacidad de planificación, visibilidad y gestión del riesgo. En este contexto, el sector dibuja un futuro que todavía debe prepararse para un escenario internacional marcado por la volatilidad. “La cadena está hoy más preparada, pero no es todavía plenamente resiliente”, sostiene Meritxell Serra, directora de Logística y Contratación Administrativa del Consorci Sanitari Integral.

La concentración productiva, la escasez de determinados medicamentos y materiales, los largos plazos necesarios para aumentar la capacidad industrial y la exposición a restricciones comerciales, problemas energéticos, ciberataques o interrupciones del transporte continúan siendo vulnerabilidades estructurales.

Rakel Ramos, coordinadora de HealthCare & Pharma de Nacex, coincide en que la pandemia reforzó la planificación, la capacidad de respuesta y la gestión del riesgo, pero recuerda que permanecen desafíos asociados a “las tensiones geopolíticas, la disponibilidad de determinadas materias primas, la capacidad operativa de las cadenas de distribución y la dependencia de determinados mercados”. Así, el mercado parece avanzar desde un modelo fundamentalmente reactivo hacia otro basado en anticipar riesgos y disponer de alternativas previamente preparadas.

“La clave no es reaccionar más deprisa, sino detectar antes y disponer de opciones preparadas”, añade Serra. Y es precisamente ahí donde los operadores sitúan su principal valor añadido.

En APR hablan de “confianza operativa” basada en especialización técnica, trazabilidad, cumplimiento normativo y capacidad de respuesta. Desde Atlantic Gate Iberia aseguran que “la logística deja de ser únicamente una cuestión de eficiencia; pasa a ser una cuestión de confianza”; y José Luis Pérez, de Abian Service, eleva esa responsabilidad un escalón más: “La logística farmacéutica constituye una extensión del propio proceso sanitario”. Su misión, explica, consiste en conseguir que medicamentos, vacunas, productos sanitarios y tratamientos lleguen a hospitales, farmacias y pacientes con todas sus garantías. Por lo tanto, la mercancía sigue viajando, pero el verdadero objeto de la cadena logística ya no es solo transportar el producto, sino preservar su calidad hasta el último eslabón.