En este escenario, algunos promotores están replanteando su manera de invertir. Frente a la construcción especulativa, el desarrollo llave en mano sitúa al operador en el centro del proceso: el proyecto solo se activa cuando existe una necesidad real identificada y un usuario final definido. No se trata solo de reducir riesgos, sino de asignar mejor los recursos disponibles y construir con un propósito claro.
Este es el enfoque que defiende Mountpark, que basa su estrategia en una premisa clara: no desarrollar sin operador. Una forma de trabajar que permite diseñar cada proyecto atendiendo a la operativa concreta del futuro inquilino, ajustando dimensiones, configuración y plazos desde el inicio, y evitando soluciones sobredimensionadas o poco eficientes.
“Construir sin saber quién va a ocupar el edificio implica asumir ineficiencias que hoy ya no tienen sentido”, explica Guillermo García-Almuzara, director de Desarrollo de Mountpark Iberia.. “El modelo llave en mano nos permite destinar la inversión exactamente donde aporta valor, alineando diseño, operativa y contexto territorial”, subraya García-Almuzara.
Un ejemplo de esta filosofía es el proyecto de Sallent Bages, concebido desde el inicio como un desarrollo condicionado a la existencia de un operador interesado. En lugar de levantar un activo estándar, el proyecto se plantea como una respuesta a necesidades reales, tanto en términos de tamaño como de funcionalidad y ubicación.
Sallent ilustra bien este cambio de enfoque. Situado en un punto intermedio dentro del mapa logístico catalán, ofrece un equilibrio entre acceso, costes y flexibilidad que empieza a ganar relevancia en la toma de decisiones. Su conexión con los principales ejes viarios —a través de la C-16, la C-58 y la C-25— permite un acceso funcional a Barcelona y al resto del territorio sin asumir la presión de costes propia de las ubicaciones más saturadas del entorno metropolitano.