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T1.- Suez y la incertidumbre global

  • Última actualización
    09 enero 2026 15:57

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Si tuviéramos que tomar una referencia para anticipar la evolución del transporte marítimo y del comercio global en 2026 a buen seguro que Donald Trump podría parecer buena opción. Su “gesto” de invadir Venezuela es el mejor indicador de que la permacrisis global no cesa y de que Estados Unidos está dispuesto a perpetuarla. Ahora bien, Trump no parece muy fiable en tiempo y forma dada su montaña rusa emocional de declaraciones y actuaciones.

Dicho lo cual y con el telón de fondo de la inalterable permacrisis, tal vez lo más conveniente sea dirigir la vista al Canal de Suez como termómetro de los vaivenes que puede sufrir la cadena en 2026. Sobre todo porque sigue siendo un foco de inestabilidad geoestratégica hasta el punto de que estamos en el instante exacto en el que las navieras deben confiar o no en una total vuelta a la normalidad. De momento en la primera semana de 2026 los tráficos en Suez siguen siendo un 60% inferiores a igual semana de 2023, según Lloyd’s List.

Ahora bien, cuando se produzca la vuelta pasaremos a la segunda fase, que es la de afrontar un cambio logístico a lo largo del año que no va a estar exento de contratiempos. Desde Maersk aseguran que los primeros buques que naveguen por el Canal y los últimos que naveguen por Buena Esperanza podrían llegar simultáneamente a Europa, lo que proporcionaría a los importadores varios meses de inventario acumulado. Así, la aceleración de las llegadas de buques a Europa implicaría una alta posibilidad de sobrestock y los importadores deben prepararse para la volatilidad a corto plazo en los flujos de carga y los niveles de inventario. De igual forma, si bien los puertos europeos aún no se encuentran en niveles críticos, se está lo suficientemente cerca como para que una afluencia simultánea de buques procedentes de las rutas del Mar Rojo y del Cabo de Buena Esperanza los empuje a esa zona de alto riesgo de la congestión y además podrían surgir desequilibrios en el equipo en otras zonas, con la concentración de contenedores en los puertos europeos, lo que reduciría la disponibilidad en terceros mercados, limitando su capacidad de exportación. Por tanto, hay que estar muy pendiente del goteo de buques en Suez y veremos además los efectos que esto produce en los fletes, así como el impacto en los tráficos de puertos claves como los españoles.