En este contexto, TIBA Contract Logistics pone en valor el papel creciente de la mujer en la nueva logística a través del testimonio de profesionales de distintas áreas de la compañía, cuyas trayectorias reflejan la evolución hacia un modelo más estratégico, tecnológico y orientado a la gestión del talento.
“La innovación tecnológica en la manutención ha hecho que la logística deje de ser una profesión asociada a la fuerza y se haya convertido en una disciplina de gestión y tecnología. Esto ha eliminado muchas barreras históricas para las mujeres”, explica Lola Ruiz, Customer Project Manager. Con más de tres décadas de experiencia en supply chain, destaca el valor diferencial del entorno proveedor: “Trabajar en logística permite conocer múltiples sectores, sus dificultades y buenas prácticas. Es un entorno muy activo que obliga a aprender, adaptarse y reinventarse constantemente, lo que ofrece nuevas oportunidades de liderazgo femenino”.
Sobre el futuro del sector, Ruiz añade: “Creo que la automatización, la digitalización y la flexibilidad de los nuevos modelos de trabajo abrirán aún más la participación femenina en todos los niveles y funciones de la logística”.
La dimensión internacional y el dinamismo del negocio son también factores de atracción para nuevas trayectorias. “Es un sector donde conectas países, personas y soluciones, y cada día trae nuevos retos y aprendizajes”, señala Susana Sanz, Business Development Manager en TIBA. “Cuando un proyecto sale adelante o conseguimos abrir una nueva oportunidad, ves cómo la diversidad de perspectivas influye en los resultados y en la eficiencia del equipo”.
Desde su experiencia, la evolución en esta diversidad es evidente: “Hoy hay más mujeres liderando proyectos y áreas de responsabilidad. La apertura cultural y la conciencia sobre diversidad hacen que hoy la presencia femenina no solo sea mayor, sino que contribuya activamente a la innovación y la mejora de procesos”.
Para Catalina Chiarini, Manager LLP en la compañía, la transformación del sector es tanto tecnológica como cultural: “Persisten algunos sesgos inconscientes, pero hacerlos visibles es el primer paso para revertirlos. Identificarlos y abordarlos es clave para avanzar hacia la equidad en logística”. En su equipo, mayoritariamente femenino, observa efectos directos en la forma de trabajar: “La diversidad mejora la colaboración, la toma de decisiones y los resultados operativos. Un equipo diverso aporta perspectivas diferentes y mejora la eficiencia y la innovación. Se nota en cómo coordinamos talento y optimizamos procesos”.
En lo que respecta al futuro del sector, Chiarini pone de manifiesto que los roles se definen cada vez más por competencias y capacidades, no por género, lo que abre infinitas oportunidades para las mujeres y contribuye a que la logística sea un sector atractivo y estratégico para todos los perfiles.