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LOGÍSTICA · Tomás Pellisé, director de Barcelona Container Depot Service

Tomás Pellisé: “Cuanto más valor añadido tiene la exportación, más importante es nuestra función”

  • Última actualización
    02 octubre 2026 05:20

Tomás Pellisé, director de Barcelona Container Depot Service, señala la falta de suelo, la volatilidad de los tráficos, el aumento de los costes y la dificultad para encontrar personal como los principales retos del sector

BARCELONA. La falta de espacio, el incremento de los costes operativos y la volatilidad de los tráficos internacionales están condicionando la actividad de los depots de contenedores. En este escenario, Barcelona Container Depot Service, que integra las actividades de Martainer y Progeco Barcelona, reclama un mayor reconocimiento de estas instalaciones en la planificación portuaria, especialmente por su papel en la preparación de los equipos destinados a la exportación.

“Cualquier alteración de los flujos habituales de las exportaciones e importaciones que pueda afectar al equilibrio de los puertos nos afecta”, explica Tomás Pellisé. “La actividad de los depots, reparación y acondicionamiento de las unidades, está directamente relacionada con la exportación”, señala, sobre todo en el caso de mercancías de valor añadido, que requieren unas condiciones específicas del contenedor.

La volatilidad de los tráficos también dificulta la planificación de las operaciones. Pellisé advierte de que los volúmenes presentan “picos y valles muy extremos en servicios muy dispares”, una situación que complica la organización de los recursos y la capacidad operativa. A esta incertidumbre se suma la dificultad para encontrar y retener trabajadores, mientras las empresas mantienen compromisos con sus clientes durante todo el año.

Uno de los principales problemas estructurales del sector es la disponibilidad de suelo. Según Pellisé, la superficie destinada a los depots dentro y en los alrededores del Port de Barcelona “se ha ido reduciendo por la presión logística de otras actividades”. Esta competencia por el espacio dificulta la capacidad de las instalaciones para acompañar las necesidades de la actividad exportadora. Pellisé considera que las Administraciones no están facilitando suficientemente la disponibilidad de suelo para estas actividades, aunque reconoce que desconoce las dificultades concretas para generar nuevas superficies portuarias o no portuarias.

Además, apunta que, cuando se crea nuevo suelo, “se tiende más a pensar en dedicarlo a otros servicios que a dépot”. Una situación que relaciona con el desconocimiento de la función que desempeñan estas instalaciones. La inclusión de los depots en los planes de crecimiento de los puertos constituye, según explica, una reivindicación histórica del sector. “Los depots facilitamos la exportación, sobre todo la de valor añadido. Cuanto más valor añadido tiene la exportación, más importante es la función de los depots”, subraya Pellisé.

El encarecimiento de la electricidad y el gasóleo añade presión a la cuenta de resultados. La compañía señala las dificultades para trasladar estos incrementos a sus clientes durante el ejercicio, ya que habitualmente debe esperar a las revisiones de tarifas para repercutirlos.

Pellisé considera que los depots deberían tener capacidad para trasladar sus aumentos de costes, como sucede en otros eslabones de la cadena logística. Sin embargo, mientras esto no sea posible, las empresas deben revisar sus gastos para reducir el impacto. “Muy difícilmente podremos eliminarlo, por lo que tendremos una reducción de márgenes”, advierte.

Más allá del almacenamiento, la función de los depots comprende la inspección del estado de los contenedores, su reparación, el acondicionamiento y la clasificación de los equipos según su uso futuro y el tipo de mercancía que transportarán. Estas tareas también contribuyen a la seguridad de las operaciones y a mantener la continuidad de los flujos logísticos. Pese a ello, Pellisé considera que su papel todavía no recibe suficiente reconocimiento institucional. “Prueba de ello es que prácticamente en ningún puerto de España los depots formamos parte de los grupos de trabajo de los puertos”, afirma. A su juicio, esta falta de participación dificulta que sus necesidades se incorporen adecuadamente a la planificación portuaria.

También la disponibilidad de personal especializado constituye otro desafío. Encontrar reparadores de contenedores resulta complicado por la exigencia de formación técnica y la dureza física de determinados trabajos. Pellisé apunta tanto a la falta de jóvenes interesados en estos perfiles como a la menor disponibilidad en formación.

En materia medioambiental, Barcelona Container Depot Service incorpora la sostenibilidad a sus decisiones de inversión, especialmente en los ámbitos energético y ambiental. “Desde siempre hemos invertido en las máquinas más modernas y ecológicas, nunca de segunda mano”, señala Pellisé, quien recuerda también la trayectoria de la empresa en la defensa de la depuración de aguas residuales.

De cara al futuro, el director de la compañía reconoce la dificultad de anticipar la evolución del modelo de dépot, No obstante, identifica la sostenibilidad, el medio ambiente y la optimización de los equipos como los principales ámbitos de transformación de una actividad que reclama mayor espacio y reconocimiento.