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UNO alerta de que el absentismo erosiona el mercado laboral español

  • Última actualización
    28 julio 2026 13:07

El sector de la logística y el transporte cerró el segundo trimestre de 2026 con un total de 1.240.700 ocupados, lo que supone un descenso del 1,9% respecto al mismo periodo del año anterior, según se desprende de los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

MADRID. El presidente de UNO, Francisco Aranda, ha señalado que esta evolución se produce en un contexto marcado por los sobrecostes, la inestabilidad normativa, la ausencia del diálogo social, el impulso de medidas desvinculadas de la productividad y las crecientes tensiones geopolíticas, que están incrementando la incertidumbre y afectando a la actividad económica. “Las empresas toman sus decisiones de inversión y contratación en un entorno cada vez más complejo, con menores márgenes, mayores costes y un escenario internacional especialmente volátil”, ha afirmado.

En este contexto, Aranda ha situado el desbocado absentismo laboral en el centro de las principales preocupaciones del tejido empresarial. Según los últimos datos disponibles, el absentismo cerró 2025 en máximos históricos, con una tasa de en torno al 7,7%, lo que supone que cada día alrededor de 1,6 millones de personas no acudieron a su puesto de trabajo, generando un enorme coste para las empresas y para las arcas públicas, cuya factura ya equivale al 8,1% del PIB. “Para poner esta cifra en contexto, el coste anual del absentismo representa aproximadamente el 70% del gasto destinado al sistema público de pensiones, lo que evidencia la magnitud de un problema que amenaza la sostenibilidad de nuestro estado del bienestar”, ha señalado Aranda.

“Además, el absentismo está teniendo un impacto directo en las cuentas de resultados de las empresas y está comprometiendo la viabilidad de muchas pymes, especialmente en sectores con alta intensidad operativa como la logística”, ha proseguido. Se trata, a su juicio, de “un fenómeno que no solo tiene una dimensión económica, sino también organizativa y social, al trasladar una mayor carga de trabajo al resto de trabajadores y tensionar el funcionamiento de las plantillas”.

El presidente de UNO ha subrayado la necesidad de abordar este problema con mayor eficacia, reforzando su control y evaluación. En este sentido, ha destacado que “una parte significativa del absentismo se concentra en un grupo reducido de trabajadores, ya que el 7% de los casos acumula aproximadamente el 50% de las bajas, lo que refuerza la necesidad de mejorar los mecanismos de control y seguimiento”.

Por ello, UNO reclama al Ejecutivo la puesta en marcha de un plan integral que refuerce los protocolos, agilice la gestión de las incapacidades temporales y mejore la interoperabilidad entre el sistema sanitario y las mutuas. “Permitir la participación activa de las mutuas aliviaría la saturación de la Atención Primaria, reduciría los tiempos de espera y evitaría que miles de trabajadores permanezcan de baja más tiempo del necesario por razones puramente administrativas. La resolución de este asunto debe convertirse en una prioridad absoluta para el Gobierno, ya que estamos ante un problema de país que impacta en la competitividad del mercado laboral y, por ende, en el crecimiento económico”, ha aseverado.

Junto al absentismo, Aranda ha advertido de que el mercado laboral español acumula otros desequilibrios estructurales que están lastrando la productividad y reduciendo la capacidad de las empresas para invertir y generar empleo, como el incremento sostenido de los costes laborales, la elevada rotación, el déficit persistente de rendimiento y las dificultades para cubrir determinadas vacantes. A ello se suman factores macroeconómicos como la inflación, los costes energéticos, la inestabilidad política y las advertencias de organismos como el Banco de España sobre la debilidad de la productividad.

“Es evidente que estamos peor que antes de la pandemia en muchos indicadores estructurales del mercado de trabajo. Es el momento de abordar estas disfunciones de forma conjunta, con un enfoque realista y orientado a mejorar la competitividad y la creación de empleo”, ha señalado.

Por ello, Aranda ha reclamado “situar la lucha contra el absentismo en el centro de la agenda económica y laboral, junto con una revisión de las políticas activas de empleo, una reducción de las cargas asociadas a la contratación y un impulso decidido a la productividad como eje del crecimiento económico”, ha concluido.