Made In Bucanera

Fernando Vitoria

No les voy a descubrir nada. Pocas cosas hay tan placenteras como entregarse a la lectura de una buena novela en cuerpo y alma. Sentir que viajas a un mundo tan lejano y tan próximo al mismo tiempo; tener la sensación de que asistes como un espectador de lujo a una historia que no te pertenece y que al mismo tiempo es tuya, y sólo tuya… y tantas y tantas cosas más que es casi imposible describirlas, porque cada cual es como es y siente las cosas a su manera, ¿verdad?

| 12 noviembre 2020 - Actualizado a las 13:07h

Y ahí, en medio de ese éxtasis tan complejo de definir, aparece como por arte de magia algo que no corresponde a ese universo; una frase, una palabra que te devuelve rápidamente a la realidad de la que estabas escapando conscientemente y a la que no tenías pensado regresar durante un par de horas.

Me explicaré. Si nos dedicáramos al mundo de la restauración, no nos extrañaría leer en una novela que la protagonista está cenando en un restaurante, que ha pedido la cuenta o que ha solicitado ciertas explicaciones al cocinero. No nos extraña porque, evidentemente, es algo que forma parte del día a día; son rutinas perfectamente asimiladas y adoptadas por todos.

Made In Bucanera
Made In Bucanera


Sin embargo, cuando te dedicas a la logística o al shipping, tu corazón da un triple mortal cuando en medio de una frenética lectura te encuentras con términos como despachos, BLs, fletes, SOIVRE, Incoterms, booking… Efectivamente, todas esas cosas forman parte de tu otra vida y no deberían estar ahí (a no ser que estés leyendo la aclamada novela “Tiempo de Tránsito”, de mi compañero Miguel Jiménez).

Yo no sé si ha sido estrategia, casualidad, una mezcla de las dos cosas o ninguna de las dos (ya le preguntaremos a Antonio Campoy y a Chimo Ramón), pero estar leyendo el best seller “Loba Negra”, de Juan Gómez Jurado, y de repente toparse con una mención expresa a Noatum Maritime y a la terminal de Málaga, es todo un golpe de efecto o un misil directo a la línea de flotación de nuestras maltrechas neuronas, que luchan con poco éxito por separar eso de lo personal y lo profesional, aunque sólo sea en esos momentos que entregamos a la lectura.

El posicionamiento, el fortalecimiento de la marca, el emplazamiento o el salto hacia lo “mainstream” no tiene precio en un sector tan carente de buenas ideas e imaginación como el nuestro para navegar con éxito en el complicado mundo de la comunicación

Ya digo que no sé cómo lo han hecho, pero en definitiva es una genial acción de marketing. Las cosas como son. El posicionamiento, el fortalecimiento de la marca, el emplazamiento o el salto hacia lo “mainstream” no tiene precio en un sector tan carente de buenas ideas e imaginación como el nuestro para navegar con éxito en el complicado mundo de la comunicación.

Nos empeñamos en complicarlo todo, cuando en realidad todo es mucho más fácil de lo que pensamos.

No hay nada como tomarse la vida con un poco de humor. Si además somos capaces de aplicar esa receta al mundo profesional, pues mejor que mejor. El sentido del humor, y su aplicación sensata al día a día (subrayo lo de sensata y matizo que no me vale el humor gratuito), es una señal inequívoca de inteligencia de quien lo practica bien.

Por esto, y porque estoy seguro de que detrás hay una persona muy inteligente (les puedo asegurar que desconozco totalmente su identidad), les animo a seguir en las redes sociales a Made In Bucanera (@MBucanera), un auténtico soplo de aire fresco que me ha reconciliado con los perfiles que los profesionales del sector nos gastamos en redes sociales. Genial, brillante y absolutamente recomendable.

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