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ANAVE reclama a la UE nuevas soluciones sostenibles urgentes, globales y ambiciosas

La industria marítima ya está sometida a varias normas regulatorias para la reducción del CO2 a nivel mundial. Sin embargo, destacó la asociación de navieros españoles (ANAVE), “es necesario que la Unión Europea mantenga un papel proactivo y positivo en los debates de la Organización Marítima Internacional (OMI), apoyando el desarrollo y la adopción de normativas internacionales más ambiciosas de aplicación global”.

  • Última actualización
    16 diciembre 2019 15:25

Una de estas normas ya existentes, recordó Simon Bennett, vicesecretario general de la Cámara Naviera Internacional (ICS), es la reducción en un 30% de las emisiones de carbono producidas por buques para 2025 y del 50% en el caso de buques portacontenedores para 2022.

Además, tal y como anunció Bennett en la jornada “El transporte marítimo, un aliado en la lucha contra el cambio climático”, organizada en el marco de la COP25, ICS adoptará un nuevo paquete de normas en 2020, enfocadas en la eficiencia operativa del combustible y la optimización de la velocidad en la misma línea de los ambiciosos objetivos de reducción de CO2 que los Estados miembros de la OMI acordaron en 2018.

“Esto debería asegurar nuevas reducciones de CO2 para 2023 y poner los primeros pasos para superar el objetivo de la OMI de una mejora de la eficiencia del 40% en toda la flota mundial para 2030”, añadió el vicesecretario de ICS.

Para Bennett, la principal prioridad del sector marítimo es ayudar a la OMI a avanzar rápidamente en la aplicación de su ambicioso objetivo para 2050, reduciendo sus emisiones totales de CO2 en al menos un 50%, independientemente del crecimiento del comercio por vía marítima, y con el objetivo posterior de lograr una descarbonización completa.

“Acelerar la investigación y el desarrollo de las tecnologías de cero carbono y los sistemas de propulsión que se pueden aplicar en los buques transoceánicos debe ser el núcleo de la estrategia de la OMI”, concluyó Bennett.

Nuevas tecnologías

Esta misma conclusión fue ratificada por Martin Dorsman, secretario general de ECSA, quien reiteró la necesidad “urgente” de que el sector marítimo disponga de nuevas tecnologías y combustibles alternativos viables.

“La UE puede apoyar la investigación y el desarrollo, promoviendo fondos más adecuados para el sector del transporte marítimo y el clúster marítimo portuario al completo. Europa debe apoyar nuevos proyectos piloto y favorecer el despliegue de infraestructuras para el abastecimiento de los nuevos combustibles en los puertos de la comunidad europea”, destacó Dorsman.

Dorsman, además, hizo hincapié en que la emergencia climática es una crisis global y necesita una estrategia global.

“Realmente necesitamos que la UE desempeñe un papel proactivo y positivo en los debates en la OMI y que respalde el desarrollo y la adopción de ambiciosas normas internacionales y su aplicación en todo el mundo”, especificó el secretario general de ECSA.

Finalmente, el director general de ANAVE, Manuel Carlier, presentó varios casos de éxito de descarbonización en el transporte marítimo.

En este sentido, Carlier destacó que el marítimo es el modo de transporte con menores emisiones de CO2 por tonelada kilómetro.

“Al promover el cambio de carga y pasajeros de la carretera y el aire al mar, reduciremos efectivamente las emisiones de CO2”, explicó.

El director general de ANAVE puso como ejemplo el traslado del 50% de los camiones a las Autopistas del Mar entre Italia y España en el Mediterráneo occidental, lo que resulta en una enorme reducción de emisiones de CO2.

Lo mismo ocurre en el transporte de pasajeros interinsular en las Islas Canarias, donde cada pasajero que elije el barco frente al avión significa reducir las emisiones de CO2 en más de un 80%.

Otro ejemplo de sostenibilidad ha sido el realizado por Hapag Lloyd, “empresa que ha conseguido reducir un 49% las emisiones de CO2 por TEU por kilómetro”.