CARTAGENA. La Autoridad Portuaria de Cartagena ha sacado a licitación las obras de ampliación del Frente 19 de la dársena de Escombreras, una actuación estratégica con un presupuesto de 33,4 millones de euros (IVA incluido) que permitirá incrementar la capacidad operativa del puerto para responder al crecimiento del tráfico de graneles líquidos y a las necesidades de las empresas instaladas en el Valle de Escombreras.
Las obras, con un plazo de ejecución de 14 meses, contemplan la construcción de un frente continuo de atraque de cerca de 300 metros mediante la incorporación de seis nuevos cajones de hormigón armado, además de la instalación de nuevos sistemas de atraque y amarre, redes de servicios, pavimentación y equipamientos tecnológicos destinados a optimizar las operaciones marítimas.
La actuación permitirá adaptar el actual Frente 19, concebido inicialmente para la operativa de grandes petroleros, a las necesidades actuales del mercado. De este modo, podrá atender simultáneamente dos buques de entre 6.000 y 20.000 toneladas de peso muerto o, alternativamente, un único buque de hasta 315.000 toneladas, aumentando la flexibilidad operativa de la instalación.
El presidente de la Autoridad Portuaria de Cartagena, Pedro Pablo Hernández, ha señalado que “la licitación de esta obra supone un paso decisivo para seguir reforzando la competitividad del Puerto de Cartagena y responder al crecimiento de la actividad industrial y logística de Escombreras. Es una infraestructura muy demandada por nuestros operadores y permitirá aprovechar todo el potencial de este frente de atraque”.
Asimismo, ha destacado que “Cartagena es uno de los principales puertos energéticos de Europa y líder nacional en tráfico de graneles líquidos. Mantener esa posición exige seguir invirtiendo en infraestructuras modernas, eficientes y adaptadas a las necesidades del mercado. Con esta actuación ganamos capacidad, flexibilidad y mejoramos el servicio que prestamos a los operadores portuarios”.
La ampliación del Frente 19 permitirá poner en servicio todo el potencial de una infraestructura estratégica para el Puerto de Cartagena, favoreciendo una gestión más eficiente de los tráficos energéticos y petroquímicos y reforzando la capacidad de la dársena de Escombreras para absorber el crecimiento previsto en los próximos años.