Uno de los principales retos de Liverpool, según Peel Ports, será convertir la capacidad de Liverpool2 en servicios oceánicos estables y con mayor cuota, especialmente en los tráficos con Asia, en un contexto en el que los puertos de Felixstowe y Southampton concentran buena parte del mercado británico de contenedores, mientras Dublín compite en el mar de Irlanda. La compañía asume que, aunque la fachada occidental aporta cercanía al norte de Inglaterra y orientación transatlántica, por sí sola no garantiza escalas.
Por otra parte, el Brexit genera costes y complejidad documental en el comercio europeo, un reto especialmente sensible para los productos frescos ibéricos, donde cada control añadido afecta al tiempo, aunque Liverpool puede compensarlo parcialmente con menos kilómetros por carretera hasta los destinos septentrionales. A ello se suman la reorganización de alianzas navieras, las tensiones geopolíticas, los aranceles y las alteraciones de rutas. La diversificación reduce exposición, pero exige capacidad flexible para contenedores, ro-ro, acero, energía y mercancía de proyecto.
Entretanto, la descarbonización abre negocios ligados a la energía eólica marina y, al mismo tiempo, reclama inversiones. Peel Ports se ha fijado el objetivo de las cero emisiones netas en sus propias operaciones para 2040. En Liverpool ha incorporado cinco aerogeneradores, mientras Liverpool2 utiliza grúas eléctricas capaces de devolver energía a la red. El desafío mayor está fuera del recinto, ya que combustibles, buques e infraestructuras requieren de coordinación con las navieras.