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El conflicto en Oriente Medio deja huella en los tráficos portuarios de Hamburgo

  • Última actualización
    17 agosto 2026 13:54

El puerto alemán mueve 56,1 millones de toneladas y 4 millones de TEU hasta junio, condicionado por la modernización de sus terminales y el impacto de la guerra en Irán sobre los tráficos energéticos.

BARCELONA. El puerto de Hamburgo ha cerrado el primer semestre de 2026 con un tráfico total de 56,1 millones de toneladas, lo que supone un descenso del 3,1% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. La evolución de la actividad del principal puerto alemán se ha visto condicionada por dos factores principales: la reducción temporal de capacidad derivada de las obras de modernización de las terminales de contenedores y el impacto de la guerra en Irán sobre las importaciones de productos energéticos. A ello se sumaron las dificultades operativas provocadas por las condiciones meteorológicas registradas durante enero, aunque estas pérdidas fueron compensadas en buena medida durante el primer trimestre.

El tráfico de contenedores ha sido uno de los principales lastres del balance semestral. Entre enero y junio, el enclave alemán gestionó 4 millones de TEU, un 3,8% menos que en el primer semestre de 2025. En términos de toneladas, el descenso alcanzó el 4%. La caída se intensificó durante el segundo trimestre debido a la reducción de capacidad disponible mientras avanzan los trabajos de modernización de diferentes terminales.

La evolución en los distintos mercados también ha sido desigual. Hamburgo ha registrado incrementos en sus tráficos contenerizados con Singapur (+13,1%), Finlandia (+24,7%), India (+7,2%) y Marruecos (+4,7%), mientras que el tráfico con Estados Unidos se redujo un 13,5%. China y Reino Unido también presentaron una evolución negativa durante el periodo.

Los graneles líquidos acusan la crisis energética

El tráfico de graneles alcanzó los 15,9 millones de toneladas, un 1,1% menos que en los seis primeros meses de 2025. Sin embargo, detrás de esta cifra global hay cifras dispares entre los diferentes tipos de mercancía.

Los graneles líquidos sufrieron el mayor retroceso, con una caída del 14%, como consecuencia principalmente de la reducción de las importaciones de petróleo y del tráfico de biodiésel. La presión sobre los mercados energéticos provocada por la guerra en Irán desde abril ha tenido así una incidencia directa sobre los tráficos de Hamburgo.

En cambio, los graneles sólidos crecieron un 4,2%, impulsados por el incremento de las importaciones de mineral y por el aumento de las exportaciones de cereales. Esta evolución permitió compensar parcialmente la pérdida de actividad registrada en los productos energéticos.

La evolución del primer semestre confirma así el cambio de tendencia que ya empezaba a observarse durante los primeros meses del año. En el primer trimestre, el tráfico de graneles se había mantenido prácticamente estable, con 8,1 millones de toneladas (-0,2%), aunque el granel seco ya avanzaba un 2,9%. En ese periodo, las importaciones de mineral crecieron un 11,9% y las exportaciones de cereales se dispararon un 148,2%, mientras que los productos petrolíferos retrocedieron un 6,4% y el carbón un 18,5%.

Menor carga general

Por su parte, la carga general convencional contabilizó 535.000 toneladas, un 5% menos en comparación con el primer semestre de 2025. La evolución está relacionada principalmente con la debilidad de las exportaciones de productos siderúrgicos. No obstante, el retroceso es menos acusado que el registrado al cierre del primer trimestre, cuando este segmento acumulaba una caída del 9,7%.

El resultado de Hamburgo supone un cambio respecto al comportamiento registrado durante la primera mitad de 2025. Entonces, el puerto había alcanzado 57,8 millones de toneladas, un 3,6% más interanual, gracias principalmente al fuerte crecimiento del tráfico contenerizado, que aumentó un 9,3% hasta 4,2 millones de TEU.

El balance de 2026 queda así condicionado tanto por factores externos como por procesos de transformación interna. Mientras las obras de modernización de las terminales están limitando temporalmente la capacidad de manipulación, el conflicto en Oriente Medio está alterando los flujos energéticos y penalizando especialmente los graneles líquidos. En paralelo, el crecimiento de los tráficos de mineral, cereales y determinados mercados asiáticos permite amortiguar parcialmente el retroceso.