ALGECIRAS. “El año 2025 ha sido el año de la consolidación”. Así de satisfecho se ha mostrado Gerardo Landaluce, presidente de la Autoridad Portuaria de Bahía de Algeciras (APBA), durante la rueda de prensa de balance del año. Consolidación porqué se han superado año tras año los 100 millones de toneladas en tráfico durante la última década, superando esta cifra objetivo pese a la incertidumbre y a los cambios geopolíticos. Pese a experimentar un retroceso del 3% en el tráfico total, situándose en 100,5 millones de toneladas, el puerto logra mantenerse por encima de la barrera psicológica de los 100 millones por décimo año consecutivo, desafiando la inestabilidad global.
En cuanto a los contenedores, también se ha experimentado un ligero crecimiento, sobre todo en importaciones y exportaciones, aunque ha descendido ligeramente en transbordo. La suma total genera unos resultados similares a los del año pasado, con 4,7 millones de TEUs. Entre los productos estrella en exportación, como ya es habitual, se encuentra el aceite de oliva. Y en importación, la piña y la banana; también los semiconductores, van ganando fuerza en este campo.
Los tráficos del Estrecho han batido récords, con un crecimiento del 4,2% en tráfico import-export.
Además, la APBA cierra un año con unos resultados económicos por encima de los 27 millones de euros, una vez descontados los 18 millones que la Autoridad Portuaria destinará a bonificaciones. “Es importante ser competitivos, por eso destinamos estos 18 millones a serlo”, afirmó Landaluce. El balance neto, después de restar las bonificaciones, queda ligeramente por debajo de los 28 millones de 2024.
Pero precisamente, Landaluce considera 2025 un año de consolidación por la puesta en marcha de nuevos proyectos que irán tomando forma a lo largo de 2026, muchos de ellos asociados al Proyecto Hércules, que “transformará la fisonomía del puerto”, ha puntualizado el presidente de la APBA.
El Plan Hércules entra en su fase de máxima ejecución con hitos clave que transformarán la operatividad del puerto en el corto plazo. Entre las actuaciones más inmediatas destaca el inicio de las obras de la nueva lonja durante este primer trimestre de 2026, sumándose a la demolición del antiguo tinglado, cuya nave quedará totalmente despejada para mediados de este año. Estas intervenciones son el preludio de la gran reforma del Muelle de Galera, que para principios de 2027 contará con dos nuevas rampas de carga estratégicas para agilizar el creciente tráfico de mercancía rodada con el norte de África.
Sin embargo, el verdadero salto cualitativo se producirá en el Puesto de Control Fronterizo (PCF), considerado el corazón operativo del puerto junto a la Aduana. Tras su adjudicación por 7 millones de euros, las obras para ampliar su capacidad de 12 a 30 puertas comenzarán de forma inminente y se prolongarán hasta finales de 2027. Esta pieza es fundamental para garantizar que el engranaje logístico no se detenga, y vendrá acompañada de una reestructuración integral de los viales del recinto. “El PCF es el corazón del puerto”, aseguró Landaluce. Esta redefinición de la configuración actual no es estética, sino una transformación profunda para optimizar los flujos de tráfico y eliminar los cuellos de botella que comprometen la competitividad de Algeciras.
Además, en Algeciras también miran al plan 2026-2030 para reformar las infraestructuras portuarias. Un plan que recoge hasta 583 millones de inversión pública, y que se prevé llegar a superar los mil millones de inversión en los próximos años a partir de la inversión privada.
Este ambicioso paquete inversor, que articula la estrategia para los próximos años, se sustenta en tres pilares críticos: la conectividad ferroviaria, la digitalización y la sostenibilidad energética. Más allá de las obras estructurales, el plan prioriza la puesta en marcha del proyecto de electrificación de muelles (OPS), que permitirá a los buques conectarse a la red eléctrica y reducir a cero sus emisiones en el puerto, respondiendo así a las exigencias medioambientales más rigurosas.
El plan también contempla el impulso definitivo a la Autopista Ferroviaria Algeciras-Zaragoza, una infraestructura vital para sacar camiones de la carretera y mejorar la trazabilidad logística. Con este despliegue de recursos, el puerto no solo busca ampliar su capacidad operativa, sino blindar su eficiencia frente a la competencia externa.
Sin embargo, no todo es positivo. La plena entrada en vigor este año del sistema de comercio de emisiones de la Unión Europea (ETS) se ha consolidado como la principal problemática para la competitividad del transbordo. Landaluce se mostró especialmente crítico con una normativa que, al aplicarse solo a puertos europeos, otorga una ventaja directa a competidores cercanos como Tánger Med, que operan fuera de este esquema de costes. “Este proyecto representaba un escenario global, y hemos advertido que la legislación europea generaba una distorsión en un mercado que es, por naturaleza, mundial”, señaló el presidente.
Para la APBA, la solución no es local, sino global. Landaluce defendió que una implementación justa debería ser para todo el mundo igual para evitar la fuga de rutas hacia puertos vecinos: “El multilateralismo es fundamental para gestionar este mercado. Vamos a insistir en la necesidad de incorporar nuevos puertos a la regulación, porque aunque las presiones de los grandes actores han sido muy fuertes, estamos convencidos de que la organización normativa debe ser global y debe partir de la OMI (Organización Marítima Internacional)”.