El simulacro consistió en un ejercicio con despliegue de medios reales para contrarrestar los efectos de un vertido ficticio de gasóleo proveniente de la rotura de un tanque de combustible de un pesquero que, en su maniobra de salida a la mar, debido a un fallo con equipo de gobierno, encalla en la orilla derecha de la Ría del Odiel.
Ante esta situación, se activaron algunos de forma simulada, distintos planes de emergencia, como el Plan Interior Marítimo del Puerto de Huelva (PIM), el Plan Marítimo Nacional de respuesta ante la contaminación del medio marino (PMN), el Plan Litoral Andaluz y el plan de emergencias por contaminación de Andalucía (PECLA).
