El Cuerpo Nacional de Policía dirigió el simulacro, en el que también participó el servicio de seguridad privada de la terminal (Halcón Seguridad), la Guardia Civil y la Policía Portuaria, así como los servicios médicos de FREMAP. Tras recibir el aviso por parte de la terminal, la Policía Portuaria y la Guardia Civil se desplazaron a la instalación para participar en las tareas de búsqueda y detención de los pasajeros ilegales, que estaban escondidos en diferentes puntos de la terminal. Uno de ellos fue rescatado por la Guardia Civil tras lanzarse al agua desde el buque. FREMAP también atendió a uno de los polizones, que presentaba hipotermia. Los pasajeros ilegales fueron puestos bajo custodia del capitán del buque para su repatriación, excepto el único menor presente, que la Policía Nacional derivó a la Fiscalía de Menores. Con este tipo de prácticas, el Puerto de Barcelona comprueba los sistemas y procedimientos de comunicación en situaciones de crisis, así como el tiempo de respuesta y la capacidad de coordinación de todos los recursos.