La sombra del 2015 se proyecta alargada sobre el sector del transporte marítimo europeo, que apenas tiene margen de maniobra para adaptar sus buques a los requerimientos de la nueva normativa IMO, que fija en un 0,1% el nivel de emisión de sulfuro de los combustibles que utilizarán los buques. La alternativa del Gas Natural Licuado (GNL) como combustible se presenta actualmente como la más viable aunque también es objeto de fuerte controversia y solo se considera como una solución a corto plazo, como se explicó en la Euro-Med Convention.Por ello, los factores medioambientales y sus implicaciones económicas, ya que esta adaptación de los buques exige de unas fuertes inversiones a los armadores, se convirtieron en el principal tema de debate en la cita anual de Grimaldi Group, celebrada esta vez en la isla de Ischia. Bajo el lema "From Land to Sea", Grimaldi Group reunió del 24 al 27 de octubre alrededor de 350 profesionales, entre personal de la propia compañía y agentes, clientes, terminalistas, representantes institucionales de Italia y de la Comisión Europea, de autoridades portuarias europeas, entre otros expertos, para repasar los retos y soluciones que debe adoptar una modalidad de transporte que a pesar de su proyección se enfrenta a importantes retos y puntos de mejora. Y los económicos y medioambientales están en el centro de las mejoras.
Preguntas sin respuestaEnfrentado al reto de la normativa IMO y de la utilización del GNL como alternativa a los combustibles tradicionales, el director gerente de Grimaldi Group, Emanuele Grimaldi, aseguró que el problema radica en que "tenemos muchas preguntas sobre el GNL pero ninguna respuesta". En este sentido, Grimaldi aseguró desconocer aún con exactitud el porcentaje de ahorro que puede suponer su utilización y advirtió que muy pocos puertos en Europa pueden ofrecer actualmente su suministro.En el aspecto operativo, también se plantean serias dudas sobre si un barco puede cargar GNL mientras realiza operaciones de carga y descarga de la mercancía o en lo relativo a la gestión de los residuos. "Nadie lo sabe, son aspectos sobre los que aún no hay regulación y el año 2015 está muy próximo", dijo Grimaldi, quien dijo que su compañía trabaja con tres proveedores en la búsqueda de posibles soluciones.A su escepticismo sobre la idoneidad del GNL como combustible marino, el director gerente de Grimaldi Group añadió sus críticas a la Unión Europea por no haber concedido a la industria marítima margen de maniobra suficiente para hacer una adaptación efectiva. "En vez de gastar dinero en el programa Marco Polo, Europa debería invertir en facilitar a al sector las herramientas necesarias para su adaptación a la nueva normativa IMO", dijo Grimaldi, quien pidió que no se penalice al transporte marítimo ya que es el modo más respetuoso con el medioambiente."Existen soluciones y aunque las regulaciones no están siendo las correctas Grimaldi Group hará todo lo que sea necesario para reducir al máximo las emisiones contaminantes de nuestros buques y utilizar los combustibles más ecológicos posibles", apuntó.
Positiva evoluciónEmanuele Grimaldi realizó estas consideraciones en el transcurso de la mesa redonda que cerraba el programa aunque antes también tomó la palabra en el primer panel de ponencias, junto a otros expertos. Concretamente, en este primer panel tomaron parte José Alberto Carbonell, director general del Puerto de Barcelona; Enrico Maria Pujia, director general de la Dirección General de Transporte Marítimo y Fluvial del Ministerio de Infraestructuras y Transportes de Italia; Francesco Pettanati, asesor del vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones; Galliano Di Marco, presidente de la Autoridad Portuaria de Ravenna, y el propio Emanuelle Grimaldi.Así, durante su primera intervención, Grimaldi recordó que si la Euro-Med Convention del año pasado en Palermo estuvo centrada en la crisis y las posibles salidas de la misma, en esta edición el factor medioambiental cobraba una capital importancia, ante la cercanía del año 2015. Tras analizar la evolución experimentada por la compañía en este último año, en el que los resultados económicos ha vuelto a los niveles anteriores a la crisis, Grimaldi se felicitó por la consecución de importantes objetivos con relación al incremento de la eficiencia de sus buques, en términos de combustible consumido por tonelada transportada.Asimismo, entre otros logros, destacó la puesta en marcha de su nueva terminal en el Puerto de Barcelona, en la que se han invertido alrededor de 20 millones de euros; el desarrollo de su negocio de Deep Sea, con mayor frecuencias y puertos de escala, entre los que figura Valencia; el crecimiento de su negocio en el Báltico y el norte de Europa, a través de su compañía Finnlines, o las nuevas líneas en el Adriático.
EcobonoEl resto de intervenciones abordaron distintos aspectos de la actualidad del transporte marítimo de corta distancia, tanto en el ámbito italiano como europeo. Así, Enrico Maria Pugia, director general de la Dirección General de Transporte Marítimo y Fluvial del Ministerio de Infraestructuras y Transportes de Italia, se refirió al short sea shipping como un instrumento fundamental que es necesario potencia a través de instrumentos como el Ecobono italiano, mientras que Francesco Pettanati, asesor del vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones, incidió en los esfuerzos que realiza el BEI por promocionar el transporte marítimo de corta distancia.Por su parte, Galiano di Marco, presidente de la Autoridad Portuaria de Ravenna, llamó a las autoridades europeas a facilitar la puesta en marcha de servicios de short sea shipping.