La solicitud cursada por el Gobierno español justificaba la concesión de dichos fondos por la saturación que padece la terminal Reina Sofía, donde en la actualidad se mueven cerca de 357.000 pasajeros y 100.000 contenedores. La construcción de la nueva terminal permitirá separar los tráficos, dejando Reina Sofía exclusivamente para pasajeros, y la futura terminal para contenedores. Según las previsiones realizadas por la propia Autoridad Portuaria, en el futuro se podrían recibir cerca de 600.000 pasajeros y 380.000 contenedores.