Las razones que han llevado al armador a optar por otro astillero no han sido técnicas ni económicas, "sino basadas fundamentalmente en la incertidumbre que existe en el sector naval español. No sólo incertidumbre en cuanto al impacto de la resolución de Bruselas sobre el antiguo tax lease, aún no cuantificado, sino también incertidumbre en cuanto a la aplicación del nuevo sistema aprobado por Bruselas, a la hora de encontrar inversores y bancos estructuradores que estén dispuestos a aplicarlo", comentó el astillero. La resolución que, según la Comisión Europea, sólo iba a afectar a los inversores que participaron en las operaciones de tax lease entre 2007 y 2011, está impidiendo, como era previsible, que los astilleros firmen nuevos contratos por las inseguridades generadas a armadores, inversores y bancos financiadores. El hecho de contar con un nuevo esquema de tax lease, oficialmente aprobado por la Comisión Europea, "no es un argumento convincente para los armadores, quienes ven difícil que se puedan estructurar nuevas operaciones mientras no se determinen con claridad y de forma inmediata las consecuencias de la citada resolución".Tras la pérdida de este buque, el segundo en este año, la actual situación para La Naval "es alarmante, debido a que no dispone de nuevos proyectos que garanticen la actividad y las perspectivas de nuevas contrataciones, por lo expuesto anteriormente, son mínimas e inciertas".La poca carga de trabajo en curso se prevé finalizar en enero 2014, situación que de no remediarse afectará singularmente a los 240 empleados del histórico astillero, que ya han soportado su séptimo ERE consecutivo, así como a la industria naval auxiliar, que también está sufriendo una considerable disminución de la carga de trabajo proveniente del propio astillero.
Pérdida de otro buqueEn el primer semestre del año La Naval de Sestao ya perdió otro contrato de 220 millones de euros, en aquel caso como consecuencia del retraso de la Comisión Europea en decidir sobre el anterior régimen de tax lease español. La construcción de este buque hubiera supuesto carga de trabajo hasta el año 2015 generando 1,7 millones de horas de empleo, así como relevantes pedidos para la industria auxiliar naval. El astillero durante sus más de 100 años de existencia, ha construido más de 250 buques y ha cumplido con sus compromisos y con su vocación en la consecución de proyectos de alto valor añadido. El astillero está especializado en la construcción de buques de alto contenido tecnológico, siendo uno de los pocos astilleros europeos capaces de asumir la construcción de buques de altas prestaciones.