¿Cómo está siendo el año?Está siendo muy parecido a los últimos cuatro años. La carga de trabajo no es suficiente y las condiciones en las que nos vemos obligados a trabajar son insostenibles.¿Cuáles son las perspectivas de futuro?No esperamos mejoras a corto plazo. Probablemente seguirá al mismo ritmo la caída de empresas de toda condición y tamaño.
¿Cuáles son las principales dificultades a las que se enfrenta el sector al que representa?La entrega de contenedores vacíos en las terminales sin ningún tipo de revisión y precintados, la enorme cantidad de contenedores con sobrepeso y los abusivos plazos de pago son las principales dificultades con que nos encontramos, pero no son las únicas. También tenemos que sobreponernos a la negativa de los bancos a dar crédito a los autónomos, a los impagos, a la inseguridad jurídica, etc.
¿Y los principales retos?Instaurar el Servicio Comercial para el transporte por contenedor en el Puerto de Valencia y, por supuesto, conseguir el reconocimiento público a nuestra aportación en la Comunidad Portuaria.
En su opinión, ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta el Puerto de Valencia y su comunidad logístico-portuaria?Lograr un escenario de paz social en el cual todos tengamos nuestro espacio. Tanto empresas como trabajadores debemos hacer un esfuerzo en este sentido porque la imagen que estamos proyectando a nuestros potenciales clientes no es la más adecuada.
Sugerencias de mejora.Que tanto la Autoridad Portuaria de Valencia como la Conselleria de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente (que tiene la competencia del Transporte) demuestren un mínimo de sensibilidad para con el transporte por carretera y que dejen de tratarnos como si nosotros tuviéramos la culpa de que su proyecto estrella, el ferrocarril, no acabe de ser la alternativa que ellos esperaban ni siquiera con la ingente cantidad de dinero que nos está costando, en forma de subvenciones, que alteran de una manera directa la libre competencia entre distintos modos de transporte.