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Luis Rosa: "La liquidación del IVA en las Aduanas perjudica muchísimo a los importadores y a nuestro sector"

  • Última actualización
    29 septiembre 2018 00:36

¿Cómo está siendo el año?El año no está siendo bueno, no va mejor que 2012 y no vemos expectativas de que el segundo semestre vaya mejor. No soy capaz de prever si hemos llegado al nivel cero… si no hay mayor profundidad. Sobre mi valoración personal del año, sólo puedo añadir que no estoy ni satisfecho ni esperanzado. ¿Cuáles son las perspectivas de futuro?Somos un reflejo del país. Las perspectivas son malas. Si no hay consumo interno no se importa y, aunque las exportaciones se están comportando razonablemente bien, no compensan al sector. Las perspectivas en general son pesimistas. Además, en general, el comercio de importación tiene problemas con la financiación. Los bancos siguen en su línea de crisis, sin dar crédito, y los importadores nos presionan para que seamos nosotros los que asumamos algunos esfuerzos que no nos competen. En definitiva para que les financiemos. Y eso no puede ser porque no es nuestra finalidad. Así está sucediendo que se quedan mercancías en puerto… no sólo porque no pueden retirarse los documentos del crédito bancario, sino también porque no se pueden pagar todos los impuestos. Pero no todo es negativo. La legislación sobre el Representante Aduanero ha despejado dudas sobre el futuro de nuestras empresas. ¿Cuáles son las principales dificultades a las que se enfrenta el sector al que representa?Insisto en que la principal dificultad que tenemos viene del lado bancario, por las problemas para obtener financiación a favor de los importadores. Pero hay más dificultades: el modus operandi de la Administración ha cambiado poco. No se han acomodado al momento del S.XXI. Derivados de los excesivos controles de la Administración española en el comercio exterior, los costes resultantes son excesivamente elevados.Hay un número excesivo de controles que, además, son muy rigurosos (fiscales, sanitarios, vegetales, de calidad, SOIVRE, etc.) y conllevan dificultades en sincronización, lo que repercute en retrasos en las entregas, más trayectos cortos de transporte terrestre, remociones, etc.Está claro que la Administración busca el sistema más eficaz para que no le fallen los ingresos pero lo hace con una mentalidad derivada del siglo pasado, derivada de la época de las burbujas, y no evoluciona. No fallan los ingresos pero a costa de aumentar los gastos para el comercio internacional. Quiero subrayar que, obviamente, estos problemas no sólo se dan en Valencia sino en toda España; también en los puertos de Barcelona y Algeciras. ¿Y los principales retos?En mi opinión los retos serían mantenernos para llegar al año que viene y luego ya veremos. En estos momentos no se puede especular con proyectos a medio plazo. Lamento ser tan lacónico, pero ciertamente es lo que toca. También es innegable que existe interés, por parte de los máximos responsables a nivel portuario, por solucionar los problemas que día a día surgen, así que eso es positivo.Pero hay otros retos más sutiles. Uno muy importante: se tendría que eliminar la liquidación del IVA en las Aduanas porque supone un desajuste financiero cuya trascendencia puede llegar hasta la desaparición del transitario. La liquidación del IVA en las Aduanas perjudica muchísimo a los importadores y a nuestro sector. No olvidemos que el IVA es un impuesto indirecto al consumo y no, propiamente dicho, un impuesto aduanero con lo que desaparece su virtud, la de ser un impuesto neutral. Es cierto que es una deuda fiscal pero no es un impuesto aduanero, que es de lo que toca hablar ahora.Otro reto a tener en cuenta: la puesta en marcha de la Ventanilla Única que abarque todos los departamentos de la Administración Central. El objetivo es que se lleve adelante con Sanidad Exterior, Soivre, Fito, Farmacia y, por supuesto, con la Hacienda Pública en su faceta aduanera, pero nos espera una tarea ingente donde, por cierto, está también implicada, porque así lo reivindica la propia Unión Aduanera, que busca el abaratamiento de los costes y controles en los puertos. Es un sistema muy complejo para poner en marcha a nivel tecnológico y cuyos efectos se ampliarían a todos los puertos. No digo que no se vaya a hacer pero requerirá mucho trabajo porque tendrán que coordinarse los departamentos de varios ministerios (Agricultura, Sanidad, Hacienda…), que trabajen en común y se generen documentos únicos y no como ahora que tenemos que presentar el solícitos y los DUAs en varios departamentos.  En su opinión, ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta el Puerto de Valencia y su comunidad logístico-portuaria?Un tema es renuente: siempre se ha hablado de la estiba. Es más que probable que próximamente Bruselas tome una decisión que es bastante distinta a la política seguida por España y eso supondrá un conflicto. La estiba es un componente muy importante del coste que soporta un contenedor o el tráfico del short sea shipping.La mentalidad sindical de la estiba está separada del siglo XXI, como así se encarga de hacer ver la crisis actual. Los sindicatos siempre han defendido los derechos de los trabajadores, entre ellos, los derechos adquiridos, pero el problema es que la situación ha cambiado de forma tan radical, que todos, trabajadores, empresas, jubilados y jóvenes, han perdido lamentablemente sus derechos adquiridos. Por eso, los sindicatos no pueden actuar como antes, no pueden tener el mismo papel, tienen que adecuarse al momento, al ahora, y solidarizarse con el problema de toda la sociedad.Por otro lado, tenemos el reto del transporte terrestre de contenedor que está muy depreciado. El problema de la financiación es propio del colectivo y sus efectos pueden provocar conflictividad, que repercutirá, de una manera u otra, en todos los actores del puerto. Está claro que estos dos problemas no son generados por el puerto pero son consecuencias de su propio adn. Si alguien levanta la alfombra se encontrará con muchos apuros que no se han producido por el puerto en sí, pero se tienen que solucionar a través de él porque, en caso negativo, es como estar constantemente con la espada de Damocles sobre la cabeza.Estos retos afectan a la mercancía, pero también hay que retos positivos como sucede con el tráfico de pasaje, con muy buenos resultados para el puerto y, por ende, para la ciudad.En definitiva, confío que el Puerto de Valencia, como tal, como receptor de mercancías interoceánicas, superará esta crisis, aún con los proyectos centralizadores en lo que a las aduanas se refiere que se están gestando en Bruselas. Su situación geoestratégica es única y privilegiada en el Mediterráneo occidental y ésto lo seguimos teniendo en nuestro activo.Sugerencias de mejora. Espero que las organizaciones supranacionales hayan tomado buena nota de los orígenes de los problemas actuales para que nos lo recuerden constantemente. Aunque la realidad histórica nos demuestra que cada 40/50 años las crisis se repiten de forma casi igual: burbuja financiera que deriva hacia burbuja inmobiliaria, intereses bajos, ahorros de la clase media que se invierten en productos de riesgo (con lo que acabamos perdiéndolos), políticos que para obtener votos no aplican medidas de enfriamiento del sistema económico; Fondos Monetarios Internacionales y Bancos Centrales que están dando razones demasiado matizadas o interesadas; y el hándicap de poderosos grupos dominantes.Todos (no sólo los europeos ni norteamericanos) tenemos que trabajar para que el sistema económico mejore aún potenciando las relaciones con nuestros proveedores y clientes, sobre todo, si están ubicados en los actuales países BRIC’s. A mi entender no debemos copiar lo que hacen éstos, sino venderles tecnología para que luego les compremos sus productos.