¿Cómo está siendo el año?Si lo comparamos con la situación general o con la situación de muchos otros puertos, la respuesta rápida podría ser que no ha ido tan mal. Sin embargo, creo que caer en esta tentación podría ser negativo. Conformarse con un crecimiento general vegetativo nos hace un flaco favor.
¿Cuáles son las perspectivas de futuro?Analizando los datos hasta el mes de mayo, aunque el trafico total del puerto aumento un 3% con respecto al mismo periodo del año 2012, si profundizamos un poco en este dato, observamos que la exportación de contenedores llenos a disminuido un 6,7% y la importación de contenedores llenos se ha mantenido con un crecimiento de sólo el 0,6%.Lo que ha contribuido a ese crecimiento general ha sido el incremento del tráfico de contenedores de transbordo, que ha aumentado un 6,3%, la descarga de contenedores vacíos, que ha aumentado un 11%, y la carga de contenedores vacíos, que ha aumentado un 11,3 %.Si nos remitimos a los datos provisionales del mes de junio, parece que la tendencia no es nada prometedora, más bien al contrario y sobre todo teniendo en cuenta que históricamente el mes de junio solía ser muy bueno, en cuanto a tráfico de contenedores, en nuestro puerto.
¿Cuáles son las principales dificultades a las que se enfrenta el sector al que representa?Desde luego hay muchos factores que pueden influir en este resultado pero, lamentablemente, la imagen del Puerto de Valencia en este primer semestre del año no ha ayudado mucho. Todos los conflictos acaecidos en el recinto portuario en este primer semestre del año, han minado la confianza de nuestros clientes, armadores y cargadores y, por supuesto, han influido en esa disminución de tráfico.
¿Y los principales retos?Todos sabemos que estamos viviendo una situación económica complicada, pero debemos adaptarnos a la realidad que nos rodea y reaccionar, como en tantas ocasiones en el pasado, con esfuerzo y responsabilidad; de lo contrario, el panorama para el futuro del Puerto de Valencia podría no ser tan bueno.Desde hace ya tiempo, el Puerto de Valencia está, por derecho propio, jugando en los primeros puestos de "las grandes ligas", en lo que al tráfico de contenedores se refiere, pero esta situación aventajada no es algo que se gana y se retiene para siempre, sino que hay que merecerla día a día. Estamos viendo la tendencia imparable del aumento de tamaño de los buques y de las alianzas de armadores buscando una mayor competitividad en sus servicios que permita dar respuestas a las exigencias del comercio mundial en estos tiempos de crisis. Los puertos no nos podemos quedar atrás en esta exigencia.Si el Puerto de Valencia quiere estar en esta liga, tiene que mejorar día tras día su competitividad. Esa es la clave de nuestro futuro, del futuro de todas las empresas y trabajadores que estamos en este negocio. Ese es nuestro reto: ser competitivos.
En su opinión, ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta el Puerto de Valencia y su comunidad logístico-portuaria?. Sugerencias de mejora.Hay muchas teorías y definiciones para este concepto, pero creo que no hace falta teorizar mucho para entender la idea. La competitividad se basa en la tendencia para producir bienes y servicios, servicios en nuestro caso, de forma eficiente, es decir, calidad creciente y precios decrecientes, haciendo que ese conjunto de servicios aglutinados en lo que llamamos "Puerto de Valencia" sean atractivos tanto para los que ya son nuestros clientes, como para aquellos que todavía no lo son. Es decir, un puerto competitivo es un puerto atractivo para trabajar en él, sea usted armador o cargador.Esa competitividad a la que deberíamos aspirar, también tiene una concreción bastante entendible en mi opinión: las empresas y los trabajadores deberían aspirar a la excelencia en sus servicios a través de factores como la productividad, la innovación, la calidad de servicio y la imagen corporativa, pero insisto, en el marco de la eficiencia.La reducción de costes productivos debe estar presente en todos los procesos. Pero cuando se habla de reducción de costes, no se habla exclusivamente de reducción de salarios. Es muy importante ser capaces de mejorar procedimientos a base de imaginación e innovación. También es fundamental el esfuerzo y la responsabilidad y el no permitir ineficiencias que encarezcan el producto. Todos conocemos alguna de estas prácticas habituales en nuestro puerto que, difícilmente, son entendibles para los clientes.Además alcanzar estos objetivos debería ser un proceso natural y responsable y no una fuente de conflictos que tanto daño hacen a esa imagen corporativa del puerto a la que me refería antes.A nadie se le escapa que en estos últimos meses, todos los conflictos vividos han sido muy negativos, y los perjuicios causados a los clientes no sólo se miden en las pérdidas económicas sufridas, sino que, pueden tener su efecto en la toma de decisiones de los clientes de cara al futuro. Si a esto le añadimos la cantidad de puertos competidores en nuestro entorno, cuyo principal objetivo es quitarle tráficos al Puerto de Valencia, el cóctel no puede ser más peligroso.Por eso, ahora más que nunca, es tiempo de mayor esfuerzo y de hacer ejercicio de responsabilidad por parte de todos. No deberíamos dejar escapar lo que se ha conseguido durante todos estos años con tanto esfuerzo de todos.Así pues, en mi modesta opinión, el principal reto al que nos enfrentamos ahora mismo es el de establecer un nuevo marco de trabajo, adaptado a la realidad económica e inspirado en alcanzar esa competitividad a la que me he referido anteriormente y, todo ello, sin mostrar ni un ápice de conflicto al exterior.Evidentemente no es tarea fácil, pero sinceramente creo que es el único camino a seguir. Creo que en este sentido nos espera un segundo semestre del año crucial para el futuro del Puerto de Valencia.