Según publica el diario La Opinión de Málaga, el presidente de la APM habría alegado motivos personales para tomar esta decisión, que se produce después de los graves incidentes protagonizados por una decena de trabajadores de la Autoridad Portuaria, que asaltaron la sede y llegaron a tirar muebles por los pasillos, patear puertas y quemar botellas de plástico. La protesta viene motiva por el cese de tres trabajadores con contratos eventuales y a los que no se les ha renovado por prescripción legal, según el mismo diario.