La distinción supone una revalidación del compromiso del organismo portuario con la calidad y la excelencia de gestión y la sitúa entre las empresas españolas con un mayor reconocimiento en esta materia, a sólo un paso de la máxima distinción, el sello 500+. La apuesta de la APBC por la certificación de calidad se remonta al año 1999, con un primer diagnóstico global de calidad. En 2001 se diseñaron el Mapa de Procesos y el Sistema de Gestión de Calidad según ISO 9001. En 2002, se realiza una primera autoevaluación EFQM mediante equipos, dentro del desarrollo de la implantación del Plan de Calidad.