España destinará a la modernización de su sector marítimo menos del 5 % de los ingresos que este aportará al Régimen Europeo de Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS) entre 2026 y 2030.
Así lo concluye el primer informe del recién creado Observatorio de la Ingeniería Naval y Oceánica en España, impulsado por el Colegio Ofcial de Ingenieros Navales y Oceánicos (COIN), que advierte de las consecuencias que esta situación puede tener sobre la competitividad industrial, el empleo cualificado y la conectividad de los territorios insulares.
Según las estimaciones más conservadoras de la Asociación de Navieros Españoles (ANAVE), en las que se apoya el informe, el transporte marítimo aportará más de 5.000 millones de euros al sistema europeo de comercio de emisiones durante ese periodo. Sin embargo, el Plan de Acción Nacional para la Descarbonización del Transporte Marítimo, aprobado en noviembre de 2025, contempla una dotación de apenas 250 millones de euros para impulsar la transformación del sector.
Para el Observatorio, esta diferencia evidencia la necesidad de reforzar los mecanismos de reinversión de los ingresos derivados del carbono en aquellas actividades económicas que deben afrontar directamente los costes de la transición energética.
“La transición ecológica del transporte marítimo debe convertirse en una oportunidad industrial para España. Si los recursos generados por el sector no retornan al propio sector, estaremos perdiendo capacidad tecnológica, empleo cualificado y competitividad en un momento decisivo para el futuro de la economía azul”, señala Rafael Velasco, coordinador del Observatorio de la Ingeniería Naval y Oceánica de España.
Un nuevo centro de análisis para el futuro marítimo español
El Observatorio de la Ingeniería Naval y Oceánica nace con el objetivo de aportar análisis rigurosos e independientes sobre los grandes desafíos que afronta el ecosistema marítimo español: la transición energética, la defensa, la digitalización, las energías renovables marinas, la inteligencia artificial y la evolución del empleo cualificado asociado a la economía azul.
La iniciativa analizará de forma permanente la situación de la ingeniería naval y oceánica y de los sectores vinculados al mar, incluyendo el transporte marítimo, la construcción naval, la náutica, la pesca, las actividades offshore, la energía marina y las infraestructuras relacionadas con el ciclo del agua.
A través de informes periódicos, indicadores sectoriales y estudios específicos, el Observatorio aspira a convertirse en una referencia para administraciones públicas, empresas y profesionales en la toma de decisiones estratégicas.
Un sector que asume costes crecientes
El informe recuerda que el transporte marítimo no solo está sujeto al EU ETS, sino también a las exigencias derivadas del reglamento FuelEU Maritime, que incrementa las obligaciones de inversión en tecnologías y combustibles de bajas emisiones.
Además, subraya que España todavía no ha completado la transposición de la Directiva (UE) 2023/959, cuyo plazo expiró el 31 de diciembre de 2023 y que establece que los ingresos procedentes del comercio de emisiones deben destinarse a objetivos relacionados con la acción climática.
El documento señala igualmente que otros sectores industriales cuentan con mecanismos específicos de compensación por costes indirectos del carbono, mientras que el transporte marítimo carece actualmente de instrumentos equivalentes, pese a estar sometido directamente al sistema europeo de comercio de emisiones.
Menos inversión significa menos empleo industrial
El análisis identifi ca efectos directos sobre la capacidad industrial y tecnológica del país. Según sus estimaciones, por cada cinco millones de euros que dejan de reinvertirse anualmente en proyectos de descarbonización naval se pierde la oportunidad de generar entre dos y tres puestos directos de ingeniería naval y oceánica, además de al menos catorce empleos adicionales en la cadena de valor industrial.
Se trata de un impacto especialmente relevante en un sector cuya construcción naval privada factura alrededor de 3.000 millones de euros anuales y que sustenta una amplia red de empresas tecnológicas, ingenierías, fabricantes de equipos y centros de conocimiento.
Riesgo para la conectividad de los archipiélagos
El Observatorio advierte asimismo de que una parte significativa de la flota interinsular y de cabotaje podría quedar fuera de los actuales mecanismos de apoyo a la descarbonización.
La situación afecta especialmente a los buques de menos de 5.000 GT que la Comisión Europea prevé incorporar al EU ETS a finales de 2026 y tiene una incidencia directa en territorios como Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla, donde el transporte marítimo constituye una infraestructura esencial para garantizar la movilidad de personas, mercancías y suministros.
Fuga de talento hacia otros países europeos
El informe alerta también sobre el riesgo de pérdida de talento en un momento en que la demanda de perfiles especializados en ingeniería naval y oceánica crece en toda Europa.
España dispone de una sólida capacidad formativa y profesional en este ámbito, pero la falta de un horizonte inversor estable puede favorecer que parte de los jóvenes profesionales orienten su carrera hacia países como Noruega, Dinamarca, Alemania o Países Bajos, donde la reinversión de los ingresos asociados al carbono está impulsando programas industriales y tecnológicos de mayor alcance.