La resiliencia del comercio marítimo mundial comienza a mostrar los primeros síntomas de fatiga. La certidumbre de los conflictos y amenazas geopolíticas siguen engordando la incertidumbre generalizada para mostrar pobres balances tanto al cierre del año 2025 como en la proyección de cara a 2030.
De acuerdo con el informe “Transporte Marítimo 2025: mantener el rumbo en aguas turbulentas”, publicado un año más por la UNCTAD, las previsiones no muestran síntomas de aceleración.
Bien es cierto que en 2024 el comercio marítimo mundial registró un “sólido crecimiento”, del 2,2% en volumen y del 5,9% en toneladas-milla transportadas. El bloqueo del Canal de Suez y el protagonismo de la ruta por el Cabo de Buena Esperanza ante la persistencia de las perturbaciones en el Mar Rojo fueron determinantes para sustentar estos resultados récord.
No obstante, las proyecciones de la UNCTAD para el cierre definitivo de 2025 muestran una clara desaceleración, pues el volumen del comercio marítimo mundial apenas habría aumentado un 0,5 % y el comercio de contenedores lo habría hecho un 1,4%.
Aun así, la preocupación se sitúa en las previsiones de la UNCTAD a medio plazo. Para el periodo 2026-2030, la organización dependiente de Naciones Unidas proyecta que el volumen total del comercio marítimo crecerá a una tasa anual promedio del 2%, mientras que en el caso del comercio de contenedores será del 2,3%. Ahora bien, ojo: se proyecta un aumento marginal en toneladas-milla de apenas un 0,3%. Según la UNCTAD, estos datos “reflejan en gran medida factores estructurales, como el realineamiento geopolítico, los cambios en las políticas industriales y la transición energética mundial”.
Desaceleración, reconfiguración o volatilidad son palabras clave que según la UNCTAD van a presidir el comercio marítimo en los próximos años. De acuerdo con lo recogido en su informe por la entidad dependiente de Naciones Unidas, el transporte marítimo, que mueve más del 80% del comercio mundial de mercancías, está entrando en un período de crecimiento frágil, de aumento de los costos y de creciente incertidumbre, que tiene como consecuencia principal “más cambios de ruta, escalas portuarias omitidas, viajes más largos y, en última instancia, mayores costos”.
En este contexto, la UNCTAD alerta que “los fletes se han vuelto más volátiles, con trastornos como la crisis del Mar Rojo de 2024 que impulsaron un aumento ese año, mientras que las tensiones geopolíticas en curso en 2025 generaron preocupaciones sobre posibles efectos indirectos”, que han desembocado en 2026 en el cierre del estrecho de Ormuz. Por si fuera poco, los costos de cumplimiento ambiental, incluidos los precios de las emisiones, están redefiniendo la economía del transporte marítimo.
“Es necesario implantar medidas específicas para mitigar los aumentos de los costos de transporte, fortalecer el rendimiento de los puertos, promover la facilitación del comercio y mejorar la previsibilidad de las políticas comerciales”, alerta la UNCTAD, que pone el foco en la preocupante perspectiva para los puertos y su desenvolvimiento operativo
“Los puertos están bajo presión por los trastornos geopolíticos y sus consecuencias operativas, lo que provoca congestión y tiempos de espera más largos. También se enfrentan a la necesidad de invertir en operaciones más limpias, eficientes e inteligentes. Los sistemas digitales, como las ventanillas únicas marítimas y los sistemas comunitarios portuarios, están ayudando a algunos países a reducir costos y retrasos, pero muchas economías en desarrollo aún están rezagadas”, recuerda la UNCTAD.
Con este telón de fondo, ante la realidad del comercio marítimo global y su impacto en los puertos, la UNCTAD reclama “estabilizar las políticas comerciales para reducir la incertidumbre y mantener el flujo de las cadenas de suministro; invertir en infraestructuras sostenibles, ecológicas y resilientes para los puertos y el transporte marítimo; promover la digitalización para mejorar la eficiencia y la transparencia al tiempo que se garantiza la ciberseguridad; acelerar la renovación y modernización de la flota para cumplir con los objetivos climáticos y promover el reciclaje sostenible de buques; y proteger las economías vulnerables de los peores impactos del aumento de los costos de envío”.
Desaceleración, pero no tanto
Las previsiones de crecimiento del comercio mundial tampoco son positivas para el Banco Mundial, que en su último informe prospectivo para 2026 defiende que “el conflicto en Oriente Medio podría desacelerar el crecimiento mundial hasta la tasa más baja desde el inicio de la pandemia, en medio de un alza de los precios de la energía, una inflación más pronunciada y un aumento de los costos de los préstamos”.
Se prevé que el crecimiento mundial disminuirá al 2,5% en 2026, frente al 2,9% registrado en 2025 y al 3,4% de 2024. Estos datos, no obstante, son mejores de los previstos, pues el Banco Mundial hablada el año pasado de cerrar 2025 con un crecimiento de apenas el 1,8%.
En cualquier caso, las previsiones para dos tercios de las economías se han revisado a la baja en comparación con enero de este año. De acuerdo con las proyecciones del Banco Mundial, el crecimiento llegará al 2,8% en 2027, pero se mantendrá 0,4 puntos porcentuales por debajo del promedio de la década de 2010. Además, el débil crecimiento en las economías en desarrollo ha estancado el progreso hacia los niveles de ingreso de las economías avanzadas. Según el informe del Banco Mundial, para 2028 las economías en desarrollo, distintas de China y la India, habrán experimentado colectivamente casi una década sin avances en la reducción de su brecha de ingreso per cápita con respecto a las economías avanzadas, con un claro impacto por tanto en el transporte marítimo global y los puertos en particular.
De acuerdo con el informe del Banco Mundial, el cierre del estrecho de Ormuz ha causado graves disrupciones en los mercados energéticos, por lo que se prevé que el petróleo crudo Brent alcance un precio promedio de 94 dólares por barril en 2026, un 36% por encima de los niveles de 2025, bajo el supuesto de que las peores perturbaciones se atenúen en julio. Las presiones están impulsando la inflación mundial, que podría aumentar al 4% este año, un incremento sustancial frente al 3,3% de 2025.
En suma, el Banco Mundial defiende que “los riesgos de deterioro de la situación son elevados. Si las interrupciones del suministro de energía resultan más graves de lo que se supone actualmente y van acompañadas de una tensión financiera significativa, el crecimiento mundial podría caer y llegar a solo el 1,3% en 2026 y la inflación aumentaría al 4,4%”.
Previsiones portuarias
En este contexto, el informe anual de la IAPH sobre perspectivas de crecimiento de los puertos a nivel global (“World Ports Tracker 2026”) evidencia que las expectativas generalizadas son de bajo rendimiento y que las grandes preocupaciones son a largo plazo.
En este sentido, las consideraciones geopolíticas no son contempladas como un alto riesgo nada más que por un 26% de los puertos encuestados por la IAPH. La cifra queda en evidencia si tomamos como referencia el 61% que considera de elevado riesgo los ciberataques, los desastres climáticos o el impacto del cambio climático (36-37%), el crimen organizado (31%) o las relaciones puerto y ciudad (28%). Eso sí, un 48% define la geopolítica como un riesgo moderado, la segunda mayor preocupación en este nivel, y con el mayor crecimiento con respecto al año anterior (+7%).
Con este grado de preocupaciones, las inversiones globales en puertos y terminales se mantuvieron a lo largo de 2025 dentro de los plazos proyectados en el entorno del 60-70%, mejorándose los niveles de actuación de cara a 2026.
Para 2026, el 38% de los puertos prevé concluir inversiones en terminales de contenedores e iniciar las operaciones, siendo la mayor área de inversión frente al 33% del año anterior. Inversiones en terminales de graneles sólidos serán implementadas en un 19% de los casos y de graneles líquidos en un 17% de los casos.
Tráficos
En cuanto a la evolución portuaria a nivel global en 2025 y las previsiones para el cierre de 2026, el año pasado lo cerraron los puertos con fuertes crecimientos en los volúmenes en el Mediterráneo (+20%) y Extremo Oriente (+9%), así como Norte de Europa (+8%), frente al retroceso de Norteamérica (-2%).
Con este punto de partida, las previsiones son mayoritariamente de crecimiento. El 42% de los puertos prevé mantener sus tráficos de contenedores estables, pero un 55% de ellos prevé crecimientos y un 23% lo hará por encima del 5%.
Las expectativas de crecimiento son menores en el caso de las terminales de graneles sólidos (36%) y de graneles líquidos (36%), con un 58% de puertos en ambos casos que prevén una evolución estable.