El aumento de la demanda, los altos fletes, la optimización de la oferta de carga y la reorganización de los servicios marítimos ofertados ha hecho que las compañías navieras cierren un año 2020 que empezó con tintes catastróficos y que ha acabado por ser el mejor ejercicio de su historia. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con otros eslabones de la cadena marítima de suministro, como las terminales portuarias o las empresas consignatarias.
Navieras como Maersk, ONE o Hapag-Lloyd han cerrado un año 2020 de récord, según los resultados publicados por las propias compañías
Navieras: paradigma de la situación actualUn rápido vistazo a las cuentas de resultados hechas públicas por algunos de los grandes grupos navieros del mundo sirve para ilustrar esta afirmación. AP Moller-Maersk, el primero a nivel global, aumentó sus beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (EBITDA) en un 44% hasta alcanzar 8.200 millones de dólares, mientras que sus ingresos crecieron hasta los 39.700 millones de dólares, frente a los 38.900 millones de dólares de 2019. Y no sólo eso, sino que recientemente su división de transporte marítimo revisaba al alza sus previsiones para 2021, tanto en ingresos (15.000 millones de dólares) como en inversiones (10.500 millones de dólares).El caso de ONE -que engloba el negocio de transporte marítimo de contenedores de “K” Line, NYK y MOL- es también paradigmático, y pone encima de la mesa la volatilidad de un negocio como el shipping. Cerró el pasado año con unos ingresos de 14.397 millones de dólares, un 21,3% más, logrando un EBITDA de 4.855 millones de dólares y obteniendo un beneficio neto de 3.484 millones de dólares, un 3.2296% por encima de 2019.El de Hapag-Lloyd es otro ejemplo que da luz a esta situación. El pasado año aumentó sus ingresos un 3% hasta los 12.800 millones de euros, con un EBITDA de 2.700 millones de euros y un resultado neto de 935 millones de euros. Asimismo, el grupo naviero ha arrancado con fuerza 2021 con un primer trimestre en el que su EBITDA alcanzó aproximadamente 1.575 millones de euros, y unos ingresos que aumentaron un 33% hasta unos 4.060 millones de euros.
Las medidas de seguridad han tenido una incidencia en las cuentas de resultados de 2020 de las terminales portuarias. TerminalesLas terminales portuarias no pueden hacer el mismo balance que las compañías navieras. A pesar de que en muchas ocasiones pertenecen al mismo grupo empresarial, esto no significa que vayan a la par en resultados.En el caso de APM Terminals (perteneciente al AP Moller-Maersk), cerró 2020 con una disminución de sus ingresos de cuatro puntos, hasta los 3.200 millones de dólares.Caso contrario es el de COSCO Shipping Ports que, tras recuperarse del golpe inicial de la pandemia, ha iniciado el año con un crecimiento en sus ingresos del 20,3%.En España, lo que sí está claro es que la pandemia ha dejado su impronta en las cuentas de las terminales portuarias. La Asociación de Empresas Estibadoras y Centros Portuarios de Empleo (Anesco) estima que el paso de la COVID ha supuesto un sobrecoste extra de 13.339.800 euros, de los cuales 8.109.800 euros son achacables a los gastos directos relacionados con la compra de material sanitario y adecuación de maquinaria, mientras que 5.230.000 euros son costes derivados de la pérdida de productividad. Y es que las terminales han tenido que realizar operaciones extraordinarias para garantizar la seguridad de todos los trabajadores y cuyo efecto han sido pérdidas de tiempo de operación de unas dos horas diarias para las terminales que trabajan 24 horas al día, esto es, casi el 10% del tiempo operativo.José Luis Romero, secretario general de Anesco, destaca que las empresas estibadoras “han garantizado el funcionamiento de sus servicios a pesar de los sobrecostes que han tenido que soportar”. En ese sentido, Romero no esconde que “las cuentas de resultados han empeorado por la bajada de tráficos y, sobre todo, por el impacto en los costes que han tenido las medidas adoptadas” y reconoce que “el nivel de incidencia de la enfermedad ha sido muy bajo en los centros de trabajo”.¿Y a partir de aquí? Incertidumbre. 2021 ha empezado con una importante recuperación de tráficos, “y por tanto la percepción es positiva”. No obstante, José Luis Romero matiza que esto se debe al “reajuste de objetivos y expectativas ya que todavía estamos por debajo de los niveles alcanzados en 2019”. Así, “podemos hablar de un cierto optimismo de cara a los próximos meses”, aunque teniendo los pies en el suelo. Para el directivo de Anesco, “la salida de la crisis económica provocada por la pandemia está siendo más lenta de lo que se esperaba y está transformando la economía mundial de forma discreta, algo que, sin duda, también afectará al sector de la estiba”.Pero Anesco no sólo achaca estos dientes de sierra en las cuentas de resultados a la incidencia de la pandemia, sino que hay retos mas estructurales a los que hay que darles respuesta, y que indudablemente condicionarán la salud financiera de las empresas, como son la reestructuración del mercado laboral de la estiba y la implementación de medidas de sostenibilidad.José Luis Romero pone el foco en una más: la reducción de la presión fiscal sobre las empresas estibadoras, a través de la reducción de las tasas portuarias. “En un momento convulso y repleto de cambios como el actual, es cuando se deben tomar decisiones valientes y eso es precisamente lo que pedimos a los poderes públicos”, concluye.
José Luis Romero Secretario general de Anesco Las cuentas de resultados han empeorado por la bajada de tráficos y, sobre todo, por el impacto en los costes que han tenido las medidas adoptadas
EL DATO
13.339.800 EurosAnesco estima que el paso de la COVID por los puertos españoles ha supuesto un sobrecoste extra de 13.339.800 euros para las terminales, de los cuales 8.109.800 euros son achacables a los gastos directos relacionados con la compra de material sanitario y adecuación de maquinaria, mientras que 5.230.000 euros son costes derivados de la pérdida de productividad.
Los consignatarios esperan que el aumento de los tráficos permita sanear sus cuentas. ConsignatariasLas empresas consignatarias, a pesar de su relación directa con las empresas navieras, fundamentan su actividad en las escalas de los buques en los puertos, que este año se han reducido en más de 50.000, una cifra que Julio Carrasco, presidente de la Asociación Española de Consignatarias de Buques (ASECOB) “va a costar recuperar”.Las consecuencias de esta pérdida han sido diversas: “desde problemas puntuales de tesorería para hacer frente a las tasas y tarifas que anticipamos hasta establecimientos de ERTEs por descenso de actividad. Tenemos asociados especializados en cruceros con prácticamente toda la plantilla en ERTE desde hace ya más de un año”.Carrasco no esconde que el sector se enfrenta a una época de incertidumbre, dada por la descompensación en las campañas de vacunación en zonas como Asia o Sudamérica, la falta de planes concretos para el sector de cruceros, el desarrollo del Brexit o los cambios en los hábitos de consumo. Sin embargo, pone en valor la resiliencia del sector: “no me canso de repetir que la situación geográfica de nuestro país, en la intersección de las principales rutas norte/sur es nuestro mayor activo y nos va a ayudar de nuevo”, aunque llama a estar atentos a la “competencia de países vecinos”.Ahora mismo, lo importante es el “retorno de los tráficos”, con los que aumentar la actividad y “levantar lo ERTE lo antes posible”.
Julio Carrasco Presidente de ASECOB La situación geográfica de nuestro país, en la intersección de las principales rutas norte/sur es nuestro mayor activo y nos va a ayudar de nuevo
EL DATO
50.000 escalasLas empresas consignatarias en España perdieron más de 50.000 escalas el pasado año.