MADRiD. El pasado mes de octubre se reunió con carácter extraordinario el Comité de Protección del Medio Marino (MEPC) de la Organización Marítima Internacional (OMI) a fin de ratificar el conocido como “Marco de Cero Emisiones Netas de la OMI” (IMO Net-Zero Framework).
Todo estaba preparado para una ratificación histórica con la que por vez primera un sector a nivel global iba a establecer un programa completo y general para la gestión de los derechos de emisión y reducción de las emisiones de carbono. Ahora bien, en el último momento, actuaciones decisivas como la de Estados Unidos lo truncaron todo.
Así, el MEPC acordó a última hora durante su sesión plenaria el aplazamiento durante un año de la votación para ratificar el Net-Zero Framework. La propuesta, firmada por Arabia Saudí, contó con 67 votos a favor, entre ellos los de Estados Unidos, Rusia y el bloque de los países productores de petróleo, mientras que 49 países se mostraron contrarios a la suspensión y aplazamiento, entre ellos España, el bloque de la UE y los estados insulares del Pacífico.
Esta votación en la OMI refleja el estado de la cuestión a nivel global y aún podría haber sido peor.
Para Víctor Jiménez representante español ante la Organización Marítima Internacional (OMI) es muy importante subrayar que el aplazamiento significa que “las enmiendas siguen aún encima de la mesa”. Es decir, con el aplazamiento al menos “se evitó el rechazo, lo que hubiera supuesto volver a la casilla de salida de todo el proceso”.
A partir de ahora, según subraya el representante de España ante la OMI, “vamos a continuar trabajando. No va a ser nada sencillo, pero tenemos que aprovechar el tiempo disponible de manera inteligente”. Por tanto, en el último trimestre de este 2026 el marco Net-Zero afrontará su segundo round.
Impacto
Según apuntó en abril la International Chamber of Shipping, la entrada en vigor del marco Net-Zero implicaría que para un buque que siga usando combustibles convencionales (y que no haga uso del sistema de pooling mediante la compra de unidades excedentes de otros buques), esta regulación en el año 2028 tendría un sobrecoste de aproximadamente 140 dólares por tonelada de combustible, aumentando a unos 200 dólares por tonelada para 2030 y potencialmente a más de 500 dólares por tonelada en 2035.
Cumplimiento accesible
Para la OMI, los objetivos iniciales de cumplimiento serían relativamente accesibles mediante el uso de biocombustibles, de tal forma que la nueva regulación preveía una reducción de un 17% en la intensidad de carbono para 2028 respecto a 2008, aumentando al 21% en 2030. Sin embargo, según un informe del UCL Energy Institute de Londres (Reino Unido), el impacto real sería una reducción de apenas un 8% para 2030, muy por debajo de la meta del 20-30% establecida previamente por la OMI en su estrategia del año 2023. El UCL estima que el sistema podría recaudar entre 30.000 y 40.000 millones de dólares hasta 2030.
Sea como fuere, todas estas previsiones quedan aplazadas mínimo un año a la espera de la nueva votación con daños colaterales serios como en el caso de la UE y el ETS marítimo, cuya revisión estaba pendiente del marco global de la OMI.