TARRAGONA. Ante escenarios volátiles marcados por la sobrerregulación y los cuellos de botella que aprietan a la cadena logística agroalimentaria, los ponentes del congreso han puesto en valor la capacidad de adaptación y la agilidad del sector para buscar alternativas que den respuesta en los nuevos escenarios.
Entre los principales retos que afronta esta cadena de valor, Agrifood ha destacado la pérdida de competitividad a causa de una regulación excesiva; la necesidad de apostar por nuevas oportunidades de negocio derivadas de las nuevas energías y del desarrollo rural; y la mejora de los flujos logísticos, para avanzar hacia modelos más eficientes y sostenibles.
Con la celebración de Agrifood International Congress, que ha contado con más de 120 participantes, Port Tarragona arrecia su liderazgo como principal puerto agroalimentario del Mediterráneo.
El catedrático de economía de la Columbia University (EE. UU.), Xavier Sala-i-Martin, ha sido el encargado de ofrecer la ponencia inaugural del congreso, el jueves, 15 por la tarde. Bajo el título “Un mundo en tensión”, Sala-y-Martin ha identificado los ocho factores de disrupción global que explican el escenario de volatilidad que define el momento actual. Para el profesor, estos factores son las políticas impulsadas por Donald Trump; los procesos de desglobalización que están generando un nuevo orden mundial de rumbo incierto; los conflictos bélicos recientes y la fragilidad de algunos de los principales corredores del comercio internacional como Ormuz, Suez o el estrecho de Malaca; la inseguridad alimentaria global; una juventud caracterizada por la fragilidad y la impaciencia; la polarización política y social y el malestar hacia la migración; la complacencia de Europa; y la revolución tecnológica, con la inteligencia artificial como gran revulsivo.
Sala-y-Martin también ha ofrecido consejos y guías para hacer una buena gestión de estos escenarios convulsos: entender el mundo en el cual nos encontramos; experimentar en estos nuevos contextos; diversificar para disponer de alternativas; saber identificar el “humo” de la realidad; y evitar caer en la complacencia.
La segunda jornada del congreso ha empezado con la ponencia “La regulación europea como “game changer” del comercio agroalimentario”, a cargo de Carme Soler, directora de ASFAC, la asociación de productores de pienso de Cataluña. Soler ha explicado cuáles son los efectos que tiene la reglamento EUDR, que exige que determinados productos que se importen o exportan en la Unión Europea no provengan de tierras deforestadas.
Soler ha expuesto que las restricciones que se imponen a la soja -materia prima estratégica en la producción de piensos- son las mismas que se imponen al café o al chocolate, a pesar de tratarse de cultivos claramente diferenciados. Este reglamento obliga a una trazabilidad, ha detallado Soler, desde el productor hasta el transporte y la logística, hasta el procesado final que “supone una presión brutal a toda la cadena de valor”. La directora de ASFAC ha explicado que según cálculos hechos por la asociación, este reglamento supone un sobrecoste de más de 150 millones de euros anuales, cosa que supone un incremento de los costes del 12%, que acaba impactando a toda la cadena, incluidos los consumidores finales.
Ante este escenario, ha defendido la necesidad de “regular sin perder competitividad”, puesto que, si no se hace la seguridad en el suministro de materias primas, que es “una condición estratégica”, queda al aire.
La primera de las mesas redondas de la quinta edición de Agrifood ha sido “Food, feed, fuel: el rol de las materias primas agroalimentarias en la transición energética”. Han participado Alberto Carmona, CEO y fundador de NixAl Commodities; Joan Bolet, vicepresidente de Vertex Bioenergy; y Joaquín Gaitán, Executive Manager de ADM Agro Ibérica. Los tres ponentes han expuesto como la producción de bioetanol mediante el almidón de maíz es una oportunidad para avanzar hacia la descarbonización de la sociedad, a la vez que se genera dinamismo económico y se fija la población de los entornos rurales.
Carmona ha explicado el proceso de obtención del bioetanol y como este utiliza solo el almidón del maíz, dejando libre la proteína para darle otros usos en la fabricación de piensos, que pueden ser una alternativa al uso de la soja. Por su parte, Bolet ha hecho hincapié al explicar cómo el uso de bioetanol es clave para avanzar hacia la neutralidad climática, puesto que reduce un 70% las emisiones respecto al etanol convencional. El vicepresidente de Vertex, además, ha explicado que en los procesos de producción se puede capturar el CO₂ y darle otros usos para el sector agroalimentario o como elemento para la producción de combustibles sintéticos. Joaquín Gaitán ha defendido el bioetanol como una apuesta para promover la economía circular y ha lamentado que actualmente el uso de cereales para la producción de biocombustibles esté supeditado al consumo de cereales para uso alimentario.