MADRID. La fiabilidad de los servicios marítimos continúa siendo uno de los principales indicadores para evaluar el rendimiento de las navieras. Sin embargo, Sea-Intelligence considera que este parámetro, por sí solo, ya no es suficiente para describir el comportamiento real de las redes marítimas.
En su último análisis, publicado dentro de la serie Sunday Spotlight, la consultora señala que el sector está experimentando un cambio estructural en el que cobra cada vez mayor importancia la volatilidad de los servicios. En otras palabras, dos servicios pueden presentar un porcentaje de fiabilidad similar, pero ofrecer un comportamiento operativo muy diferente si uno mantiene resultados constantes y el otro alterna periodos de gran puntualidad con episodios de importantes retrasos.
Para Sea-Intelligence, esta diferencia resulta especialmente relevante para los cargadores y operadores logísticos, ya que la estabilidad facilita la planificación de inventarios, almacenes y cadenas de suministro, mientras que una elevada volatilidad incrementa la incertidumbre incluso cuando la media de puntualidad parece aceptable.
La consultora ya había apuntado esta tendencia en anteriores informes, en los que identificó una creciente fragmentación del mercado. Algunas rutas evolucionan hacia servicios cada vez más estables (los denominados Gold Standard, caracterizados por una alta fiabilidad y una baja volatilidad) mientras que otras permanecen en un entorno mucho más impredecible. En determinados corredores, incluso con porcentajes de puntualidad similares, la consistencia operativa puede variar de forma significativa entre servicios.
Este cambio de enfoque llega en un momento en el que la industria naviera continúa adaptándose a un escenario marcado por la reorganización de alianzas, las tensiones geopolíticas y la necesidad de rediseñar numerosas redes de servicios. En este contexto, Sea-Intelligence considera que la volatilidad se está convirtiendo en un indicador complementario imprescindible para evaluar la calidad real de los servicios marítimos.
La propia evolución reciente de la fiabilidad refleja que el mercado continúa lejos de los niveles previos a la pandemia. Tras alcanzar el 64,7% en mayo, la fiabilidad global descendió al 62,6% en junio de 2026, manteniéndose claramente por debajo de los porcentajes superiores al 70% que caracterizaban al sector antes de 2020. No obstante, Sea-Intelligence sostiene que la cuestión ya no reside únicamente en cuántos buques llegan a tiempo, sino en la capacidad de los servicios para ofrecer un comportamiento predecible de forma sostenida.
Según la consultora, esta evolución obliga a revisar la forma en que se mide el rendimiento de las redes marítimas. Para los cargadores, disponer de un servicio consistentemente fiable puede resultar más valioso que otro con una media similar de puntualidad, pero sometido a fuertes oscilaciones entre semanas o escalas.
En consecuencia, Sea-Intelligence concluye que el sector avanza hacia una nueva forma de evaluar la calidad operativa, en la que la combinación entre fiabilidad y estabilidad será cada vez más relevante para comprender el verdadero desempeño de las cadenas marítimas de suministro.