Los puertos españoles cerraron 2025 con estabilidad en los tráficos de graneles, impulsados por el crecimiento de los líquidos, especialmente energéticos, mientras los sólidos retroceden lastrados por la menor demanda industrial y agroalimentaria.
Bilbao. El sistema portuario español cerró 2025 con un comportamiento prácticamente plano y con los graneles como pilar estructural, aunque con dinámicas divergentes entre líquidos y sólidos. Los líquidos alcanzaron 180,4 millones de toneladas (+0,9%) y los sólidos cayeron hasta los 81,9 millones (-3,4%). En conjunto, ambos segmentos sumaron más de 262 millones de toneladas, un 47% del tráfico total.
Dominan los líquidos
El dominio de los graneles líquidos sigue siendo incuestionable, con cerca del 69% del total de graneles. Este liderazgo responde al fuerte peso de los productos energéticos (crudo, derivados y gas) que sostienen la actividad de los principales hubs portuarios. Bahía de Algeciras, Cartagena, Huelva o Tarragona consolidan su perfil energético, con porcentajes de granel líquido que superan ampliamente el 60% de su tráfico total. En paralelo, el crecimiento del gas natural y de determinados productos refinados compensa parcialmente el retroceso de otros segmentos petrolíferos, reforzando el papel de España como nodo energético.
Por su parte, los graneles sólidos acusan el impacto del ciclo económico y la menor demanda de materias primas industriales y agroalimentarias. La caída de cereales, soja o carbón marca el comportamiento del año, aunque se registran repuntes en minerales como el hierro. A diferencia de los líquidos, el tráfico sólido presenta una mayor diversificación geográfica, con protagonismo del norte peninsular y del arco mediterráneo.
EL DATO
47% · tráfico total
Los graneles sólidos y líquidos sumaron 262 millones de toneladas en 2025, un 47% del tráfico portuario total
El análisis por puertos confirma tres grandes modelos: enclaves energéticos altamente especializados (Cartagena, Huelva, Tarragona), puertos mixtos con equilibrio entre sólidos y líquidos (Bilbao, Castellón) y puertos orientados a sólidos (Gijón).
En términos globales, los graneles líquidos representan aproximadamente el 32% del tráfico total portuario español, frente a un 15% de los sólidos, lo que evidencia la creciente dependencia del sistema respecto a los flujos energéticos.
A este escenario se suma un contexto internacional marcado por la volatilidad de los mercados energéticos y por tensiones geopolíticas que afectan directamente a las rutas marítimas y a los costes logísticos. En este sentido, los graneles líquidos han mostrado una mayor resiliencia, al tratarse de tráficos estratégicos menos sensibles a la coyuntura económica inmediata, mientras que los sólidos reflejan con mayor intensidad las oscilaciones de la actividad industrial.
Los graneles líquidos suponen el 32% del tráfico total portuario español, signo de la dependencia del sistema respecto a los flujos energéticos
Incertidumbre
Otro elemento relevante es la creciente especialización de las infraestructuras portuarias. Las inversiones en terminales energéticas, plantas de regasificación y almacenamiento de productos líquidos están reforzando el posicionamiento de determinados puertos, que consolidan su papel como nodos clave en las cadenas de suministro.
Paralelamente, los puertos con fuerte componente de granel sólido afrontan el reto de diversificar tráficos y adaptarse a una demanda más volátil.
Asimismo, la transición energética introduce un factor adicional de incertidumbre a medio plazo. Aunque en 2025 los productos fósiles siguen dominando claramente el tráfico, el crecimiento de biocombustibles y de nuevos vectores energéticos apunta a una progresiva transformación del mix de mercancías.
Este proceso, aún incipiente, podría alterar el mapa portuario en los próximos años.En definitiva, el sistema portuario español mantiene su fortaleza en volumen, pero evidencia una estructura cada vez más condicionada por el componente energético. La evolución de los graneles líquidos y la capacidad de adaptación de los puertos con mayor exposición a los sólidos serán claves para determinar el equilibrio futuro del sistema.
Impulso a la inversión portuaria
Los puertos españoles han activado un intenso ciclo inversor en infraestructuras, terminales, almacenes y maquinaria para graneles, con actuaciones en numerosos enclaves que refuerzan su papel energético, industrial y logístico. El sistema portuario español vive una fase de dinamismo inversor en torno a los tráficos de graneles, tanto líquidos como sólidos, con actuaciones concretas en prácticamente todos los grandes enclaves del país. Las Autoridades Portuarias y los operadores privados han impulsado proyectos en un contexto en el que estos tráficos siguen representando cerca de la mitad del volumen total del sistema.
El caso más paradigmático es el del Puerto de Tarragona, donde operadores como Euroports, Ership, Noatum y Aralogic están desarrollando un ambicioso proyecto de modernización de la logística cerealística con una inversión privada que supera los 43,7 millones de euros. Las actuaciones incluyen la construcción de nuevas naves (como la de 9.035 metros cuadrados de Euroports o la de 10.917 metros cuadrados de Noatum), la adaptación de instalaciones existentes y la implantación de sistemas mecanizados de transporte mediante cintas con inversiones adicionales superiores a 10 millones de euros. En conjunto, estas infraestructuras permitirán añadir más de 40.000 metros cuadrados de almacenamiento y una capacidad adicional de hasta 1,5 millones de toneladas anuales, configurando uno de los modelos más avanzados de gestión de graneles sólidos en España. Este impulso inversor en Tarragona se explica por el crecimiento de los tráficos, con aumentos significativos en graneles sólidos, especialmente en agroalimentarios y mineral de hierro, lo que refuerza la necesidad de infraestructuras más eficientes y mecanizadas. Este modelo, basado en inversión privada, contratos concesionales y compromisos de tráfico, está siendo replicado en otros puertos.
Bajan los sólidos...
Uno de los principales factores de que los tráficos portuarios no cojan vuelo en España son los graneles sólidos. En 2025 el sistema portuario movió un total de 81,87 millones de toneladas de graneles sólidos, lo que representa un descenso del 3,4% con respecto a 2024. Además, esta cifra es la menor registrada por el sistema portuario desde el año 2020, cuando en plena pandemia el tráfico se situó en los 77,07 millones de toneladas.
La pérdida de gran parte de los tráficos de carbón en estos años por la reconversión energética en España explica que los 102,36 millones de toneladas de 2018 sean ahora mismo un nivel difícilmente alcanzable. No obstante, en 2022 se llegaron a mover 93,98 millones de toneladas, aunque el retroceso es paulatino e imparable hasta los 81,8 millones de 2025 ya citados.
El año pasado, el tráfico de graneles sólidos en el sistema portuario estuvo liderado por Gijón con 12,56 millones de toneladas (+4%), seguido por Tarragona con 8,48 millones de toneladas y un descenso del 8% y Castellón con 8,16 millones de toneladas y un crecimiento del 6,3%. Numerosos puertos experimentaron retrocesos de doble dígito como A Coruña, Alicante, Baleares, Barcelona, Cartagena, Málaga, Marín o Valencia.
...y suben los líquidos
Los graneles líquidos están en una senda de recuperación en los dos últimos años aunque no suman aún para sacar al sistema portuario de la sensación de estancamiento global. Tras pasar de 175,27 millones de toneladas en 2023 a 178,78 millones de toneladas en 2024, el año pasado el sistema portuario alcanzó 180,43 millones de toneladas de graneles líquidos, un 0,9% más. Antes de la pandemia el máximo se situó en 187,09 millones de toneladas en 2019, por lo que que aún hay margen de crecimiento en un mercado muy volátil principalmente por las alteraciones en el mercado energético.
El año pasado lideró el tráfico de graneles líquidos en el sistema portuario Algeciras con 28,50 millones de toneladas y un descenso del 1%. A continuación se situó Cartagena con 26 millones de toneladas y un crecimiento del 0,3%, seguida de Huelva con 22,59 (-5,3%), Bilbao con 19,52 (-9,5%) y Tarragona con 18,81 millones de toneladas (-9,3%).