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Maersk y CMA-CGM mantienen los desvíos de rutas por la guerra de Oriente Medio

  • Última actualización
    04 marzo 2026 10:03

Maersk ha anunciado hoy una reestructuración de emergencia en su red de transporte para hacer frente a la creciente volatilidad en Oriente Medio.

BARCELONA. La compañía, que monitoriza minuto a minuto la evolución del conflicto, ha activado un protocolo de seguridad que, explican en un comunicado, prioriza la integridad de sus tripulaciones y la salvaguarda de la carga, aunque ello suponga importantes alteraciones en el flujo comercial de la región.

La decisión más destacada afecta al transporte marítimo, donde la naviera danesa ha suspendido de forma inmediata la aceptación de carga refrigerada (reefer), mercancías peligrosas y envíos especiales con origen o destino en los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Irak, Kuwait, Catar, Baréin, Jordania y Arabia Saudí. En un esfuerzo por mantener el suministro básico, Maersk solo hará excepciones para el transporte de alimentos críticos, medicinas y otros bienes de primera necesidad. Asimismo, la compañía ha bloqueado todas las nuevas reservas entre el subcontinente indio y los mercados del Alto Golfo.

La situación portuaria en la región presenta un escenario desigual. Mientras terminales Sohar en Omán y los principales puertos de Arabia Saudí mantienen su operatividad, el puerto de Baréin ha suspendido totalmente sus actividades. En Kuwait, la situación es híbrida, con el puerto de Shuwaik funcionando plenamente y Shuaiba recuperando su actividad solo de manera parcial. Esta fragmentación operativa está castigando especialmente a los volúmenes de transporte combinado (Sea-Air) que conectan a través de estos nodos logísticos.

La parálisis no se limita al mar. El cierre del espacio aéreo en países como Irán, Irak y los Emiratos Árabes Unidos está forzando a las aerolíneas a cancelar o desviar sus rutas de forma masiva. Maersk advierte de que la reducción de opciones de vuelo y los cambios de horario de última hora provocarán retrasos inevitables y una presión alcista en las tarifas aéreas. A la falta de capacidad se suma la volatilidad del precio del combustible y la inminente introducción de recargos por riesgo de guerra, factores que encarecerán significativamente los envíos que transitan cerca de las zonas de impacto.

En el lado terrestre, aunque los servicios de camiones, ferrocarril y almacenamiento siguen activos, el panorama se complica por la saturación de las fronteras. Maersk anticipa demoras en los trámites aduaneros y cambios constantes en los horarios debido al endurecimiento de los controles de seguridad. Respecto a las mercancías que ya se encuentran en tránsito, la compañía ha confirmado que gestionará cada reserva confirmada de forma individual, manteniendo una comunicación directa con los clientes para ajustar las operativas a una realidad que se redefine cada hora.

CMA-CGM

Por su lado, la naviera francesa CMA-CGM ha anunciado la implementación de medidas de emergencia inmediatas para todas sus operaciones en Oriente Medio. En un comunicado oficial, la compañía también subraya que la seguridad de sus tripulaciones, buques y mercancías se ha convertido en la prioridad absoluta, forzando la toma de decisiones drásticas que afectan directamente al tráfico comercial con Irak (puerto de Umm Qasr), Baréin, Kuwait, Yemen, Catar, Omán, los Emiratos Árabes Unidos y el Reino de Arabia Saudí.

Así, la naviera ha iniciado el desvío sistemático de sus buques hacia puertos de contingencia fuera de las zonas de riesgo. Desde la compañía señalan que esta maniobra traslada la responsabilidad operativa a los clientes, quienes deberán proporcionar instrucciones inmediatas sobre la gestión de sus mercancías a través de tres vías posibles: aceptar la entrega en el puerto de contingencia donde se encuentre el buque, solicitar el transporte terrestre o ferroviario hasta el destino final —sujeto a disponibilidad y acuerdo de precio— o gestionar un cambio de destino definitivo.

La activación de estos protocolos de emergencia conlleva un impacto económico significativo para los cargadores. CMA-CGM ha confirmado que todos los costes derivados de estas medidas extraordinarias, incluyendo los recargos por situación de emergencia (ECS), gastos de demoras, almacenaje y manipulación en los puertos de contingencia, correrán a cargo de la mercancía.

Pese a reconocer los retos operativos y el estrés que estas medidas generan en la cadena de suministro, la naviera se ha comprometido a mantener la transparencia y la continuidad del servicio. La compañía ya se encuentra en contacto con sus clientes para coordinar el tratamiento de la carga desviada, en un escenario donde la geografía del transporte se redefine por horas debido a la inestabilidad bélica en la región.