BARCELONA. La compañía, que monitoriza minuto a minuto la evolución del conflicto, ha activado un protocolo de seguridad que, explican en un comunicado, prioriza la integridad de sus tripulaciones y la salvaguarda de la carga, aunque ello suponga importantes alteraciones en el flujo comercial de la región.
La decisión más destacada afecta al transporte marítimo, donde la naviera danesa ha suspendido de forma inmediata la aceptación de carga refrigerada (reefer), mercancías peligrosas y envíos especiales con origen o destino en los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Irak, Kuwait, Catar, Baréin, Jordania y Arabia Saudí. En un esfuerzo por mantener el suministro básico, Maersk solo hará excepciones para el transporte de alimentos críticos, medicinas y otros bienes de primera necesidad. Asimismo, la compañía ha bloqueado todas las nuevas reservas entre el subcontinente indio y los mercados del Alto Golfo.
La situación portuaria en la región presenta un escenario desigual. Mientras terminales Sohar en Omán y los principales puertos de Arabia Saudí mantienen su operatividad, el puerto de Baréin ha suspendido totalmente sus actividades. En Kuwait, la situación es híbrida, con el puerto de Shuwaik funcionando plenamente y Shuaiba recuperando su actividad solo de manera parcial. Esta fragmentación operativa está castigando especialmente a los volúmenes de transporte combinado (Sea-Air) que conectan a través de estos nodos logísticos.
La parálisis no se limita al mar. El cierre del espacio aéreo en países como Irán, Irak y los Emiratos Árabes Unidos está forzando a las aerolíneas a cancelar o desviar sus rutas de forma masiva. Maersk advierte de que la reducción de opciones de vuelo y los cambios de horario de última hora provocarán retrasos inevitables y una presión alcista en las tarifas aéreas. A la falta de capacidad se suma la volatilidad del precio del combustible y la inminente introducción de recargos por riesgo de guerra, factores que encarecerán significativamente los envíos que transitan cerca de las zonas de impacto.
En el lado terrestre, aunque los servicios de camiones, ferrocarril y almacenamiento siguen activos, el panorama se complica por la saturación de las fronteras. Maersk anticipa demoras en los trámites aduaneros y cambios constantes en los horarios debido al endurecimiento de los controles de seguridad. Respecto a las mercancías que ya se encuentran en tránsito, la compañía ha confirmado que gestionará cada reserva confirmada de forma individual, manteniendo una comunicación directa con los clientes para ajustar las operativas a una realidad que se redefine cada hora.