BARCELONA. El plazo para la presentación de propuestas finalizó el pasado viernes y la actual concesionaria de la infraestructura, Grupo Mestre, competirá con Boluda y Andino, para mantener la concesión de una terminal que expira a finales de octubre.
Según detallaban los pliegos de la licitación, la nueva concesión se otorgará por un periodo de 16 años, con la posibilidad de extinción anticipada a partir del año 10, en caso de que sea necesaria una reordenación de actividades dentro del recinto portuario.
La licitación prevé un nivel de inversión orientativo de unos 3,6 millones de euros en obra civil e instalaciones. Según detallaban los pliegos, la terminal deberá disponer, como mínimo, de 3 grúas móviles (dos con menos de 5 años de antigüedad al inicio de la concesión) y de 6 equipos auxiliares para la manipulación de mercancías; En caso de que los tráficos superen determinados umbrales (15.000 TEUs anuales o 50.000 toneladas de carga rodada), se tendrán que hacer inversiones adicionales en maquinaria especializada.
La instalación dispondrá de una superficie de 87.425 metros cuadrados y de los edificios de oficinas y aparcamiento existentes, que se mantendrán, mientras que el resto de estructuras podrán ser rehabilitadas o sustituidas según la propuesta del adjudicatario.
El pliegue de licitación determinaba también que la terminal podrá manipular carga general y determinados tráficos mixtos, pero excluía tráficos especializados como pasajeros , sólidos y líquidos a granel. También establecía un volumen mínimo de carga general no contenerizada, para evitar la manipulación en exclusiva de barcos portacontenedores que pueden ser atendidos en otras terminales ya existentes y especificaba que “no se estima razonable excluir totalmente la posibilidad de manipular contenedores, teniendo en cuenta que hay tráficos en barcos mixtos, de carga general rodada y contenedores de manipulación vertical, que no podrían ser operados en las terminales de contenedores o de carga rodada existentes”.