La Comunidad Portuaria de Barcelona demostró durante la pandemia su capacidad de adaptarse a las situaciones más adversas, trabajando para proporcionar los servicios que necesitaba nuestra sociedad. Ahora, el Port de Barcelona sigue trabajando para acelerar la recuperación económica, situándose claramente como uno de los puntales para el crecimiento de la economía de su hinterland.
Este crecimiento lo estamos realizando sobre la base de la innovación y la sostenibilidad, los grandes ejes que van a guiar nuestro desarrollo futuro y que se especifican en el IV Plan Estratégico del Port de Barcelona. La digitalización de la actividad portuaria, como hemos podido comprobar durante la crisis de la COVID-19, nos ha permitido proporcionar una rápida respuesta a la nueva situación y ayudará, sin duda, a que toda la Comunidad Portuaria sea capaz de adaptarse con éxito al cada vez más cambiante escenario comercial y del transporte internacional. Del mismo modo, el uso generalizado de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, el big data, el internet de las cosas o el blockchain, son herramientas imprescindibles para convertirnos en una infraestructura más eficiente, global y competitiva.
Estamos afrontando la sostenibilidad, el otro gran pilar del crecimiento del Port de Barcelona, desde sus tres vertientes: ambiental, económica y social. En la vertiente social, trabajamos en el ámbito formativo y laboral para reforzar nuestra posición como generadores de empleo estable y de calidad. La sostenibilidad económica se basa en incrementar la competitividad mediante la diversificación del negocio portuario, la diferenciación de la oferta de servicios y la ampliación de nuestra área de influencia -potenciando al puerto como plataforma de distribución multipaís-, apostando por la innovación, especialmente en materia tecnológica y de digitalización.
Y en el ámbito de la sostenibilidad ambiental el objetivo es impulsar la transición energética (generación de energías renovables, electrificación de muelles, fomento de combustibles más limpios, entre otros vectores de cambio) para descarbonizar la actividad portuaria, al mismo tiempo que mejoramos nuestra intermodalidad, incrementando la oferta ferroviaria y de las autopistas del mar con el objetivo de generar cadenas logísticas cada vez más eficientes y competitivas.
Durante los próximos años continuaremos trabajando en proyectos infraestructurales importantes que ya tenemos en marcha, como la reordenación de la actividad de contenedores en la zona sur del puerto y la de contenedores en el muelle Adosado, el impulso del distrito tecnológico vinculado a la economía azul; o los nuevos accesos viarios y ferroviarios y la gran terminal ferroviaria que debe desarrollarse en el antiguo cauce del Llobregat, entre otros.
Seguiremos avanzando en la transformación del Port de Barcelona con el objetivo de convertirnos en la gran infraestructura, física y tecnológica, que nuestro país necesita: multimodal, innovadora, resiliente y digital. Una infraestructura que facilite el crecimiento de las empresas y la internacionalización de la economía a la cual damos servicio a la vez que somos capaces de mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos. Un puerto sostenible, eficiente y competitivo que nos permita encarar los retos del siglo XXI con garantías de éxito.
Estamos afrontando la sostenibilidad, el otro gran pilar del crecimiento del Port de Barcelona, desde sus tres vertientes: ambiental, económicay social
