BARCELONA. La futura instalación dispondrá de una superficie de 87.425 metros cuadrados y de los edificios de oficinas y aparcamiento existentes, que se mantendrán, mientras que el resto de estructuras podrán ser rehabilitadas o sustituidas según la propuesta del adjudicatario.
Entre los requisitos mínimos establecidos por la Autoridad Portuaria de Barcelona, está un volumen de tráfico marítimo, a partir del año 2028, de 240.000 toneladas de carga general no contenerizada. El pliego de condiciones también establece que se prohíbe la posibilidad de operar tráfico de pasajeros, “dada la ubicación de la nueva terminal en zona portuaria de acceso restringido” y el tráfico de graneles sólidos, “dada la incompatibilidad con actividades próximas aesta terminal”.
Por otro lado, los pliegos especifican que “no se estima razonable excluir totalmente la posibilidad de manipular contenedores, teniendo en cuenta que hay tráficos en barcos mixtos, de carga general rodada y contenedores de manipulación vertical, que no podrían ser operados en las terminales de contenedores o de carga rodada existentes”.
El documento también señala que El licitador deberá cumplir, como mínimo, uno de los siguientes requisitos: ser titular de una terminal marítima de carga general en la que se haya manipulado, en alguno de los tres últimos años, un mínimo de 200.000 toneladas de carga general; ser una empresa armadora o naviera que sea titular de, como mínimo, dos buques destinados al transporte de carga general; o ser titular de una fábrica en la que se haya manipulado, en alguno de los tres últimos años, un volumen anual de mercancía por vía marítima de, como mínimo, 200.000 toneladas de carga general.