Más de 40 empresas del entorno portuario participan en Delta, una iniciativa del programa Circulars de la Fundació BCN Port Innovation para conectar a los generadores de residuos plásticos con empresas que pueden reutilizarlos. Un estudio elaborado con inèdit y Símbiosy identifica los flujos de plástico del ecosistema portuario, su estado y destino, así como posibles oportunidades de reutilización.
BARCELONA. La Fundació BCN Port Innovation quiere convertir los residuos plásticos que se generan en el entorno portuario en nuevos recursos para otras empresas. Este es el objetivo de Delta, una iniciativa del programa Circulars que busca identificar los flujos de plástico existentes en el Port, detectar qué empresas los generan y cuáles podrían reutilizarlos y, a partir de ahí, promover proyectos de simbiosis industrial.
El proyecto, subvencionado por la Agència de Residus de Catalunya, parte de una idea sencilla: lo que para una empresa es un residuo puede ser una materia prima útil para otra. Para hacerlo posible, la Fundació ha impulsado, junto con inèdit y Símbiosy, un estudio que caracteriza los flujos de plástico del ecosistema portuario según su volumen, estado y destino, e identifica tanto a los generadores como a los posibles receptores de estos materiales, dentro del ámbito portuario o en sus proximidades.
Del análisis a proyectos concretos
Para poner en común los resultados y empezar a generar estas conexiones, más de cuarenta representantes de empresas del Port de Barcelona y de su entorno se reunieron la semana pasada en el World Trade Center Barcelona en la jornada «Circulars. Connectem el plàstic», organizada por la Fundació BCN Port Innovation. La sesión reunió a empresas que generan y gestionan residuos plásticos con otras que potencialmente pueden incorporarlos a sus procesos productivos.
El encuentro sirvió para contrastar los resultados del estudio con las empresas, identificar los principales obstáculos para gestionar y reutilizar estos materiales y recoger propuestas para superar estas dificultades. También permitió establecer los primeros contactos directos entre generadores y posibles receptores.
Entre los materiales con potencial identificados figuran residuos plásticos, como el film utilizado en la actividad logística o las lonas de protección naval, que pueden tener demanda en otras industrias.
«No hay competitividad a largo plazo sin sostenibilidad. Y para un puerto como el nuestro, eso significa transformarnos: ser más eficientes, consumir mejor los recursos, reducir impactos e innovar para encontrar nuevas soluciones. Pero esta transformación no podemos hacerla solos», afirmó Catalina Grimalt, directora general de la Fundació BCN Port Innovation y subdirectora general de Organización y Recursos Internos del Port de Barcelona. «La economía circular parte de una idea enormemente sencilla: lo que para una empresa es un residuo puede convertirse en un recurso para otra. Pero, para que eso ocurra, necesitamos conocernos. Necesitamos información, confianza, proyectos compartidos y, sobre todo, visión de comunidad», añadió.
Según Bianca Tilliger, consultora sénior de inèdit, «en el Port de Barcelona hay un recurso abundante y con valor: residuos plásticos relativamente limpios y homogéneos, como el film logístico o las lonas de protección naval, que tienen una demanda potencial en otras industrias. La simbiosis industrial es aquí una oportunidad real; de hecho, es la colaboración entre empresas lo que permitirá convertirla en proyectos concretos».
Nuevos instrumento
El programa Circulars no se limita, sin embargo, a identificar oportunidades. Para responder a las necesidades y barreras identificadas por las empresas durante la jornada, la Fundació ofrece soluciones concretas.
La primera es una planta local de valorización de plástico ubicada en el Port de Barcelona, concebida para transformar los residuos plásticos del entorno portuario en nuevos recursos y facilitar su reincorporación a las cadenas de valor locales. La planta se centrará inicialmente en el polietileno (PE) y el polipropileno (PP), mediante procesos de clasificación, trituración y lavado para obtener material reciclado de alta calidad.
El objetivo es ir más allá de la gestión convencional de residuos y crear un modelo de circularidad de proximidad, conectando a las empresas que generan residuos con aquellas que pueden aprovecharlos. La planta ofrecerá un servicio de Recycling as a Service (RaaS), que permitirá a las empresas acceder a infraestructuras de reciclaje compartidas sin tener que invertir en instalaciones propias, favoreciendo la trazabilidad de los materiales y la simbiosis industrial.
La segunda solución consiste en una formación técnica para mejorar la separación de los plásticos desde el origen, una de las dificultades más habituales en su gestión. El objetivo es dotar a las empresas de los conocimientos y las herramientas necesarios para separar correctamente los materiales y, al mismo tiempo, garantizar que la planta reciba flujos de plástico homogéneos y de alta calidad, esenciales para obtener materiales reciclados con valor en el mercado. Esta formación está prevista para 2027.