Este descenso fue debido, principalmente, a la caída del tráfico total, que se tradujo en una reducción del 25% de las tasas de utilización; a las bonificaciones aplicadas en las tasas de ocupación con motivo de la pandemia y que tienen a las terminales de pasajeros y contenedores y a los concesionarios del Port Vell como principales beneficiarios; a la reducción de la tasa de actividad por la disminución de los tráficos y a la eliminación del tope mínimo de actividad y al impacto por la caída de la tasa de ocupación.
A pesar del impacto que la COVID-19 ha tenido en los resultados económicos del último ejercicio, la capacidad de generación de recursos de la entidad (cash flow), se ha mantenido en 66 millones de euros, un 32% menos que el año anterior.
Con todo, el Port de Barcelona cerró el ejercicio 2020 con un resultado económico positivo de 17 millones de euros. Cifra importante, a pesar de la bajada de ingresos debida a la reducción de tráficos y a las ayudas destinadas a las empresas para paliar los efectos de la pandemia.
El Port de Barcelona alcanzó en 2020 una cifra de negocio de 139 millones de euros
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