MADRID. El concepto tradicional de una temporada alta predecible en el sector del transporte marítimo está perdiendo rápidamente su significado, a medida que los flujos del comercio mundial se orientan hacia modelos de demanda más fragmentados, irregulares y difíciles de anticipar. Según Rhenus, el mercado ya no se caracteriza por un único pico estacional, sino por una sucesión de oleadas de demanda que se superponen y redefinen tanto la disponibilidad de capacidad como la evolución de los fletes.
Este cambio estructural ya es evidente en las principales rutas comerciales. El nivel de ocupación de los buques desde Asia hacia Europa, Norteamérica y Oceanía es actualmente muy elevado, debido a una demanda que se manifiesta en diferentes momentos del año. El resultado es una presión creciente sobre la disponibilidad de espacio y un consiguiente aumento de las tarifas. El Índice de Fletes de Contenedores de Shanghái (Shanghai Container Freight Index) pone de manifiesto, entre la semana 1 y la semana 24, incrementos de alrededor del 81 % en la ruta Asia-Europa del Norte y del 133 % en la ruta Asia-costa oeste de Estados Unidos.
Hoy en día, los volúmenes ya no siguen lógicas estrictamente estacionales, sino que están impulsados por un conjunto de factores concomitantes. La reposición de existencias, las reservas anticipadas ante posibles subidas de los costes y los grandes momentos clave del comercio minorista —como el Amazon Prime Day y las campañas promocionales de mitad de año— empujan a las empresas a distribuir los envíos con mayor antelación y frecuencia a lo largo del año. De ello se derivan flujos de demanda cada vez más fragmentados y menos predecibles.
Paralelamente, las persistentes tensiones e incertidumbres en Oriente Medio siguen afectando a la dinámica de la oferta. El desvío de los buques hacia la ruta del Cabo de Buena Esperanza conlleva tiempos de tránsito más largos y reduce, de hecho, la capacidad disponible, ya que los buques permanecen en servicio durante más tiempo. En un contexto ya caracterizado por altos niveles de utilización, esto reduce la flexibilidad del sistema y acentúa la volatilidad de los fletes.
«El concepto mismo de “temporada alta” ha quedado obsoleto», comenta Renee Toh, vicepresidenta de Transporte Marítimo Global del Grupo Rhenus. «Ya no asistimos a un único pico predecible, sino a una demanda que se distribuye a lo largo del año en diferentes oleadas. Los volúmenes son menos estables, más reactivos y cada vez más influenciados por factores externos, desde las interrupciones hasta las expectativas sobre los costes, pasando por los ciclos del comercio minorista. Hablar de “temporada alta temprana” este año es una simplificación que no capta el verdadero alcance de un cambio estructural en los flujos del comercio mundial».
En este contexto, incluso las variaciones de la demanda a corto plazo pueden traducirse rápidamente en oscilaciones significativas de los fletes, ya que el mercado dispone de un margen de capacidad cada vez más reducido para absorber los vaivenes.
Para Rhenus, estas dinámicas ponen de manifiesto un cambio profundo en la forma de gestionar las cadenas de suministro. La atención se desplaza de una planificación basada en ciclos estacionales rígidos a un enfoque dinámico, capaz de adaptarse continuamente a las señales del mercado. Esto significa anticipar la reserva de capacidad, optimizar el uso de los contenedores, diversificar las soluciones de transporte y reforzar la visibilidad a lo largo de toda la cadena logística.
«Pensar que las cadenas de suministro volverán a una normalidad estable ya no es realista», añade Toh. «Las empresas deben actuar en un contexto de adaptación continua, en el que la flexibilidad y la visibilidad en tiempo real se convierten en elementos esenciales para gestionar de la mejor manera posible las variaciones de la demanda y las interrupciones».