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Port de Barcelona renueva sus sistemas de vigilancia para adaptarse a las nuevas casuísticas y a la complejidad de su espacio

Tecnología+datos+ coordinación: así evoluciona la seguridad en Port de Barcelona

  • Última actualización
    07 enero 2026 05:20

La seguridad en el Puerto de Barcelona cuenta con una casuística compleja al combinar espacios abiertos a la ciudadanía, terminales comerciales y otras infraestructuras críticas. Es una situación que convierte al puerto en un entorno híbrido donde los riesgos se multiplican y evolucionan constantemente, requiriendo unas medidas preventivas adaptadas a propósito para el espacio.

BARCELONA. En el espacio público, donde circulan a lo largo del año más de 16 millones de personas, es donde se concentra el mayor número de incidencias, tal como afirma Bernat Baró, director de Seguridad Corporativa de Port de Barcelona en declaraciones a Diario del Puerto. En este ámbito de puerto y ciudad, la situación se complica año tras año con la apertura de la zona portuaria a la ciudadanía, compartiendo cada vez más espacios.

Las problemáticas que más se encuentran son los hurtos, robos sin fuerza ni intimidación. “Pese a que esta situación es común en toda la ciudad, la problemática es mayor en el puerto, ya que la víctima normalmente está de paso”, explica Baró. Eso pone en una situación más fácil a los autores, ya que la la víctima no prestará declaración en un posible juicio, y habitualmente no están tan pendientes de sus pertenencias, provocando cierta sensación de impunidad.

El puerto comercial plantea retos distintos al espacio público del puerto, pero no menos complejos, ya que el impacto potencial es mucho mayor

En esta misma zona, también se sufren robos con fuerza a locales, establecimientos e interiores de vehículos. Estas infracciones se combaten gracias al patrullaje constante entre Policia Portuaria, Mossos d’Esquadra y Guárdia Urbana en el entorno de puerto y ciudad.

En paralelo, el puerto comercial plantea retos distintos, pero no menos complejos. En la zona restringida, los delitos son menos frecuentes, pero el impacto potencial es mucho mayor. El aumento del tráfico internacional de estupefacientes ha situado a los puertos europeos en el punto de mira del crimen organizado, y Port de Barcelona no es ajeno a esta tendencia. La necesidad de reforzar los controles de acceso a las terminales de contenedores y garantizar la trazabilidad completa de las operaciones se ha convertido en una prioridad absoluta.

Aquí, la seguridad ya no depende únicamente de barreras físicas o de presencia policial, sino de la capacidad de verificar identidades, registrar movimientos y detectar anomalías en tiempo real. A ello se suma la complejidad del tráfico interno, donde la coexistencia de camiones, trenes, maquinaria pesada y vehículos de servicio convierte la seguridad vial en un elemento estructural del sistema de seguridad global del puerto.

Para que todo esto funcione, tal y como afirma Baró, la seguridad ya no depende de un solo departamento, y se ha convertido en un ámbito donde se trabaja transversalmente para garantizar el buen funcionamiento de una seguridad “extensa y transversal”.

Este cambio de paradigma obliga a repensar la seguridad como un elemento estructural del funcionamiento del puerto y no como un servicio aislado.

La gestión de riesgos se integra progresivamente en la toma de decisiones operativas, estratégicas y tecnológicas, afectando tanto a la planificación de infraestructuras como a los procesos diarios. El objetivo es reducir vulnerabilidades, pero también aumentar la capacidad de respuesta ante incidentes inevitables, ya sean físicos, operativos o digitales.

En este contexto, la seguridad se convierte en un ámbito compartido, donde la coordinación interna resulta tan relevante como la cooperación con agentes externos. La complejidad del Puerto de Barcelona hace inviable una aproximación sectorial, ya que los riesgos no respetan fronteras departamentales. Un incidente en un área concreta puede tener impacto inmediato en otras, desde la operativa logística hasta la movilidad o el entorno urbano.

Es a partir de esta lógica cuando el puerto adopta una concepción de la seguridad amplia y transversal, alineada con la perspectiva anglosajona que integra “security” y “safety” bajo un mismo paraguas, y que sitúa a todos los departamentos y profesionales como piezas activas de un mismo sistema de protección.

EN DESTACADO
Bernat Baró
Director de seguridad corporativa en port de barcelona

“El modelo clásico de seguridad física se ha quedado corto ante las exigencias de seguridad a las que se enfrenta una infraestructura crítica como es Port de Barcelona, ya que hoy los ataques no solo provienen del perímetro físico, sino también a través de las redes.”

EN DESTACADO
Jordi Charles Rodríguez
Account executive souther europe de Genetec

“La plataforma de Genetec permite integrar sistemas de distintos fabricantes bajo una única interfaz, resolviendo uno de los principales obstáculos del modelo anterior: la falta de interoperabilidad, y facilitando una gestión más eficiente al disponer de toda la información contextualizada en un único entorno”.

Unificar plataformas

En este escenario, la tecnología se ha convertido en un pilar central de la estrategia de seguridad de Port de Barcelona, aunque no está exenta de nuevos desafíos.

La implantación de la plataforma Genetec™ Security Center ha supuesto un cambio estructural en la manera de gestionar la seguridad, al permitir la unificación de sistemas que hasta entonces funcionaban de forma fragmentada. Videovigilancia, alarmas, control de accesos y otros subsistemas conviven ahora en un único entorno operativo, ofreciendo una visión global y en tiempo real de un recinto extenso y altamente complejo. “Queríamos salir de soluciones propietarias y disponer de una gran plataforma que nos diera cobertura a la incorporación de todas las señales”, explican desde la Autoridad Portuaria, subrayando la necesidad de hablar un mismo lenguaje tecnológico en un entorno con múltiples actores.

Esta centralización ha tenido un impacto directo en la conciencia situacional y en la capacidad de respuesta ante incidentes. La reducción de los tiempos de reacción y la mejora en la coordinación entre operadores son algunos de los beneficios más visibles. Sin embargo, este avance también ha puesto sobre la mesa un nuevo reto de fondo: cómo gestionar, filtrar y explotar de manera eficaz un volumen de información cada vez mayor, evitando que la acumulación de datos se convierta en un factor de saturación en lugar de una ventaja operativa.

Según Jordi Charles Rodríguez, Account Executive Southern Europe de Genetec, uno de los principales valores diferenciales del sistema es su arquitectura abierta y modular. A diferencia de modelos más cerrados, esta aproximación permite integrar tecnologías de distintos fabricantes y añadir nuevas funcionalidades de forma progresiva, sin generar dependencias críticas de un único proveedor. Esta flexibilidad resulta especialmente relevante en un puerto, donde las necesidades evolucionan de manera constante y la escalabilidad es un requisito imprescindible. No obstante, esta capacidad de crecimiento exige también una adaptación continua de los procesos internos, así como una formación permanente de los equipos que operan el sistema.

$!La vigilancia aérea también ha entrado en juego este último año.

El salto tecnológico ha contribuido, además, a desplazar el modelo de seguridad desde una lógica fundamentalmente reactiva hacia un enfoque más preventivo y analítico. La incorporación de analíticas avanzadas, búsquedas inteligentes y monitorización proactiva permite anticipar situaciones de riesgo y detectar patrones que antes pasaban desapercibidos. En este sentido, la seguridad deja de limitarse a responder a incidentes para convertirse en un ejercicio permanente de evaluación, aprendizaje y mejora continua.

A esta complejidad se suma un frente cada vez más crítico y transversal: la ciberseguridad. Como infraestructura crítica, el Port de Barcelona es objetivo de ataques constantes a sus sistemas, muchos de ellos automatizados y aparentemente aleatorios, pero con capacidad real de comprometer la operativa portuaria. Los ataques ya no buscan únicamente interrumpir servicios, sino identificar vulnerabilidades que puedan ser explotadas posteriormente por organizaciones criminales. La protección de redes, datos y sistemas se ha convertido así en una extensión natural e inseparable de la seguridad física.

En este ámbito, la resiliencia es tan importante como la prevención. Garantizar que los sistemas puedan resistir, aislar y recuperarse de un ataque sin afectar de forma significativa a la actividad portuaria es uno de los grandes desafíos estratégicos actuales. Desde Genetec se subraya que la ciberseguridad debe abordarse desde el diseño de las plataformas, aplicando modelos de confianza cero, controles de acceso estrictos y estándares internacionales que permitan proteger tanto la información sensible como la continuidad del servicio.

Desde la dirección de Seguretat Corporativa del Port de Barcelona se insiste en que la seguridad, en este contexto, ya no puede entenderse como una responsabilidad aislada ni circunscrita a un solo departamento. Abarca desde la gestión de mercancías peligrosas y la seguridad industrial hasta la protección medioambiental, los sistemas de información, las operaciones ferroviarias o la prevención de riesgos laborales. Todos los departamentos y, en última instancia, todos los trabajadores forman parte de este ecosistema de seguridad ampliada.

De cara al futuro, los puntos de mejora pasan por profundizar en un modelo preventivo apoyado en analítica avanzada, integración de drones, sensores y sistemas inteligentes, pero también por reforzar la cultura de seguridad y la colaboración transversal dentro de la organización. El Port de Barcelona avanza hacia un modelo de puerto inteligente y ciberseguro, pero su gran reto seguirá siendo encontrar el equilibrio entre apertura, eficiencia operativa y control en un entorno cada vez más digitalizado, interconectado y expuesto a nuevas amenazas.

Coordinación entre cuerpos policiales

A lo largo de los años, el puerto ha abierto, poco a poco, nuevos espacios a la ciudad. Esta apertura obligó a una profunda reconversión del antiguo Cos de Guardamolls, cuyas funciones tradicionales, control de mercancías, ocupación de muelles y gestión del tráfico, resultaron insuficientes ante las nuevas demandas de las zonas abiertas. El Port de Barcelona pasó a concebirse como una extensión más de la ciudad, donde se reproducen problemáticas de seguridad propias de los entornos urbanos con alta afluencia de personas.

Para dar respuesta a este nuevo escenario, la Policia Portuària inició, a partir de los años noventa, un proceso de profesionalización y formación homologada. Sus efectivos se forman en la Escola de Policia de Catalunya del Institut de Seguretat Pública de Catalunya, no solo a través del curso básico adaptado a sus funciones, sino también participando en programas de promoción junto a Mossos d’Esquadra y policías locales. Esta formación les permite integrarse plenamente en el sistema de seguridad pública del entorno portuario.

La coordinación con otros cuerpos policiales es uno de los pilares del modelo. La Policia Portuària trabaja de forma conjunta con la Guàrdia Civil en la zona restringida y con Mossos d’Esquadra y Guàrdia Urbana de Barcelona en la zona pública, además de participar en las Juntas Locales de Seguridad de Barcelona y El Prat de Llobregat. Los protocolos establecen claramente quién actúa y en qué ámbitos, garantizando una cobertura eficaz y evitando solapamientos competenciales.

Estos acuerdos generan situaciones singulares propias del entorno portuario. Por ejemplo, en el Passeig Joan de Borbó, un accidente de tráfico es gestionado por la Guàrdia Urbana si se produce en los carriles próximos a las viviendas, mientras que corresponde a la Policia Portuària si ocurre en los carriles más cercanos al mar. De igual modo, las situaciones de orden público son competencia de Mossos d’Esquadra en zona pública y de la Guàrdia Civil en zona restringida. En escenarios complejos, como huelgas generales, se activa un comité de crisis para coordinar la actuación de todos los cuerpos implicados.

La coordinación estratégica de la seguridad en el Port de Barcelona recae en el Comitè Consultiu de Protecció Portuària, presidido por la Autoritat Portuària, que sería un órgano equivalente a una junta de seguridad local en otros ámbitos. A nivel operativo, existe además una coordinación directa entre el Centre de Control de la Policia Portuària y la Guàrdia Urbana de Barcelona para gestionar las externalidades generadas por el puerto, especialmente en horas punta de embarque y desembarque, mientras se trabaja paralelamente en la mejora de accesos y salidas para reducir el impacto sobre la ciudad.