Según el último Anuario Estadístico de Puertos del Estado correspondiente al ejercicio 2024, los intercambios comerciales entre los puertos españoles y Venezuela se caracterizan por su alta concentración en pocos tráficos, pocos puertos y pocas mercancías, con un claro predominio de las importaciones energéticas frente a unas exportaciones muy limitadas y fragmentadas. Así, en términos portuarios, los tráficos con Venezuela se canalizan principalmente a través de puertos españoles especializados en graneles líquidos y refino, siendo Bilbao, Cartagena y Tarragona los enclaves más relevantes por la recepción de petróleo crudo y derivados. Estos puertos concentran históricamente la mayor parte del volumen importado desde Venezuela, dentro del grupo energético, que en el conjunto del sistema portuario español alcanzó en 2024 los 178,8 millones de toneladas de graneles líquidos, con el crudo como principal componente.
Por lo que a los intercambios con Venezuela se refiere, entre los puertos venezolanos y los españoles se movieron un total de 3,58 millones de toneladas en 2024, de los que 3,22 millones (90%) fueron de importación, con Cartagena (1,64 millones de toneladas desembarcadas), Bilbao (1,05 millones) y Tarragona (312.647 toneladas) como principales puertos de recepción del petróleo venezolano. De hecho, las importaciones desde Venezuela se encuadran casi exclusivamente en el grupo energético, especialmente crudo de petróleo, transportado en buques tanker fuera de líneas regulares. En cambio, las exportaciones españolas hacia Venezuela por vía marítima, mucho más reducidas en volumen, con un total de 353.291 toneladas en 2024, se integran en la mercancía general. Estas exportaciones incluyen productos químicos, alimentos, materiales de construcción, maquinaria, equipos industriales y bienes manufacturados, normalmente en contenedor y con fuerte dependencia de la financiación y el aseguramiento.
Desde el punto de vista geográfico, además de los puertos energéticos, Valencia (110.271 toneladas), Algeciras (54.663) y Barcelona (50.174) participan en estos flujos como nodos de mercancía general y contenedores, aunque con tráficos irregulares y decrecientes. En conjunto, el comercio portuario España–Venezuela tiene escaso peso cuantitativo en del sistema portuario estatal, pero alta relevancia estratégica, al menos en 2024, al estar ligado a la seguridad energética, a tráficos de riesgo elevado y a decisiones geopolíticas que impactan directamente en la operativa portuaria.