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La alta incertidumbre y las restricciones operativas han propiciado una fuerte caída de un comercio bilateral dominado por el petróleo

La crisis de Venezuela revela el debilitamiento progresivo de su actividad logística con España

La detención de Nicolás Maduro por Estados Unidos reabre un escenario de máxima incertidumbre política y económica en Venezuela con efectos directos, aunque muy desiguales, sobre el comercio exterior, la logística marítima y energética y los flujos portuarios que aún conectan al país caribeño con España.

BILBAO. La captura de Nicolás Maduro por las autoridades estadounidenses ha actuado como un acelerador de procesos que ya estaban en marcha. Para la logística y el comercio exterior españoles, Venezuela no es hoy un mercado relevante en términos de volumen, pero sí un origen estratégico por el tipo de mercancía implicada y por el nivel de riesgo que incorpora cualquier operación vinculada al país.

Las cifras oficiales de DataComex, revelan que España importó de Venezuela en 2024 mercancías por valor de unos 1.400 millones de euros, mientras que las exportaciones fueron de 230 millones, con un déficit comercial de 1.170 millones de euros, explicado casi en su totalidad por la compra de hidrocarburos.

Tendencia acentuada

En 2025 la tendencia se ha acentuado. Según DataComex, de enero a octubre las importaciones españolas procedentes de Venezuela cayeron hasta los 350 millones de euros y las exportaciones apenas alcanzaron los 150 millones. El comercio bilateral se ha reducido, pero sigue siendo extremadamente sensible porque se concentra en pocas partidas y en pocos operadores.

La retirada de licencias y el endurecimiento de las sanciones hicieron que, desde la primavera de 2025 los envíos de crudo venezolano a España casi se hayan detenido

Estos niveles se sitúan muy por debajo de ejercicios anteriores, reflejando una caída marcada del comercio no energético. Por su parte las importaciones indican una fuerte reducción respecto a 2024 cuando las importaciones fueron mucho mayores y dominadas por el crudo. Estas cifras confirman una reducción significativa del intercambio bilateral de mercancías, con un patrón que refleja el impacto de sanciones, retirada de licencias energéticas y un menor volumen de operaciones comerciales de bienes en general.

Así, de enero a octubre de 2025, las importaciones españolas desde Venezuela siguieron estando principalmente ligadas al crudo de petróleo y sus derivados, aunque con un volumen claramente menor que en años anteriores debido al impacto regulatorio y sancionador que afectó las importaciones tras marzo-abril de 2025. Por su parte, las exportaciones españolas a Venezuela corresponden mayoritariamente a mercancía general, como productos industriales, bienes de equipo y bienes de consumo, pero con un valor total reducido.

Retirada de licencias y sanciones

El petróleo es el eje del intercambio. En 2024 las importaciones de crudo venezolano crecieron con fuerza, superando los 3 millones de toneladas y representando cerca del 5% del total del crudo comprado por España, según datos de la Entidad Central de Almacenamiento en España, CORES. De hecho, fue el mayor volumen desde 2015 y respondió a una ventana regulatoria que permitió a algunas compañías europeas, entre ellas Repsol, recibir crudo como parte de acuerdos de compensación de deuda con Petróleos de Venezuela (PDVSA), la empresa estatal venezolana.

Sin embargo, la retirada de licencias y el endurecimiento del marco sancionador hicieron que, a partir de la primavera de 2025, los envíos de crudo venezolano a España prácticamente se detuvieran. La detención de Maduro refuerza este escenario de cierre, con impacto directo en la planificación energética y en la actividad asociada de fletadores, terminales y operadores portuarios.

Suspensión de la carga aérea

La conectividad aérea es otro indicador del deterioro del entorno logístico. La suspensión de vuelos directos entre Madrid y Caracas por parte de varias aerolíneas españolas ya había reducido en los últimos meses la capacidad de carga aérea, encareciendo envíos urgentes y farmacéuticos.

En cuanto a la presencia empresarial española, el vínculo más significativo es energético. Repsol es el actor más expuesto, tanto por volumen de carga como por su efecto tractor sobre fletes, escalas y servicios portuarios. En el ámbito estrictamente logístico, la relación se articula a través de transitarios, agentes marítimos y operadores especializados en tráficos España–Caribe, además de empresas de paquetería vinculadas a la diáspora venezolana. No se trata de grandes implantaciones, sino de redes comerciales flexibles.

El petróleo domina unos tráficos portuarios en retroceso

Según el último Anuario Estadístico de Puertos del Estado correspondiente al ejercicio 2024, los intercambios comerciales entre los puertos españoles y Venezuela se caracterizan por su alta concentración en pocos tráficos, pocos puertos y pocas mercancías, con un claro predominio de las importaciones energéticas frente a unas exportaciones muy limitadas y fragmentadas. Así, en términos portuarios, los tráficos con Venezuela se canalizan principalmente a través de puertos españoles especializados en graneles líquidos y refino, siendo Bilbao, Cartagena y Tarragona los enclaves más relevantes por la recepción de petróleo crudo y derivados. Estos puertos concentran históricamente la mayor parte del volumen importado desde Venezuela, dentro del grupo energético, que en el conjunto del sistema portuario español alcanzó en 2024 los 178,8 millones de toneladas de graneles líquidos, con el crudo como principal componente.

Por lo que a los intercambios con Venezuela se refiere, entre los puertos venezolanos y los españoles se movieron un total de 3,58 millones de toneladas en 2024, de los que 3,22 millones (90%) fueron de importación, con Cartagena (1,64 millones de toneladas desembarcadas), Bilbao (1,05 millones) y Tarragona (312.647 toneladas) como principales puertos de recepción del petróleo venezolano. De hecho, las importaciones desde Venezuela se encuadran casi exclusivamente en el grupo energético, especialmente crudo de petróleo, transportado en buques tanker fuera de líneas regulares. En cambio, las exportaciones españolas hacia Venezuela por vía marítima, mucho más reducidas en volumen, con un total de 353.291 toneladas en 2024, se integran en la mercancía general. Estas exportaciones incluyen productos químicos, alimentos, materiales de construcción, maquinaria, equipos industriales y bienes manufacturados, normalmente en contenedor y con fuerte dependencia de la financiación y el aseguramiento.

Desde el punto de vista geográfico, además de los puertos energéticos, Valencia (110.271 toneladas), Algeciras (54.663) y Barcelona (50.174) participan en estos flujos como nodos de mercancía general y contenedores, aunque con tráficos irregulares y decrecientes. En conjunto, el comercio portuario España–Venezuela tiene escaso peso cuantitativo en del sistema portuario estatal, pero alta relevancia estratégica, al menos en 2024, al estar ligado a la seguridad energética, a tráficos de riesgo elevado y a decisiones geopolíticas que impactan directamente en la operativa portuaria.