Uno, dos, tres... Cogemos aire y nos lanzamos de cabeza a por la semanita que llega cargadita de mesas de análisis, encuentros portuarios y nervios pre-paellas. Sin que podamos confirmar la influencia directa que hemos tenido en ello, vía Fiesta de la Logística de Valencia, Puertos del Estado ha elegido Valencia como sede del I Congreso Nacional del Sector Portuario. El llamado a ser punto de encuentro y diálogo cuenta con un objetivo claro y ligeramente ambicioso: “reflexionar sobre los retos del sector y explorar las vías para avanzar hacia la sostenibilidad, la digitalización y un futuro con propósito”. Digo ligero porque ya nos conocemos. La agenda se elabora con esfuerzo, reuniendo a ponentes interesantes; pero la tozuda realidad se impone y las sesiones acaban yendo a mil por hora y las conclusiones se desdibujan. Ojalá me equivoque.
Durante tres días, autoridades portuarias y empresas abordarán los principales desafíos de la actividad. De todos ellos, ya sabéis de qué va la cosa: geopolítica, estrategia portuaria, sostenibilidad, el futuro de las terminales, seguridad, digitalización... quiero centrarme en el futuro de las profesiones marítimo-portuarias y la retención de talento. En una semana que terminará con el 8M -nos vemos en las calles-, hablemos de los últimos datos acerca de la llegada del talento femenino a los espacios logísticos.
La presencia femenina en la cadena logística crece, las mujeres representan un 22% del empleo logístico en España lo que evidencia un avance sostenido en la última década, pero sigue habiendo espacios en los que la presencia es simbólica. Hablamos, sobre todo, de la conducción profesional, de la operativa portuaria y de posiciones técnicas industriales. Quiere la casualidad, véase mi ironía, que estas actividades cuenten con una alta demanda de profesionales. ¿Cómo es posible que no se encuentren personas para trabajar si hay muchas mujeres en búsqueda activa de empleo? Pues así estamos.
La presencia femenina crece, las mujeres representan un 22% del empleo logístico en España, pero sigue habiendo espacios en los que la presencia es simbólica
Un año más, la cadena logística sigue esforzándose por cumplir con los más altos estándares de calidad en el servicio, aportando al PIB como uno de los principales sectores económicos del país, pero, la familia logística no aumenta. Y lo peor de todo es que hoy hay una mayor visibilidad del sector y que las nuevas profesiones logísticas destierran mitos como que la fuerza es imprescindible o que no es un entorno seguro... pero, aun así, sigue sin ser una opción para muchas de las jóvenes que deben elegir dónde proyectar su carrera profesional. Las nuevas generaciones buscan sectores dinámicos, con impacto económico y proyección internacional, y la logística cumple estos requisitos, entonces, ¿qué pasa?
Está claro que, si queremos que el talento, el buen talento, llegue y se quede en la cadena logística, el sector se tiene que poner guapo, ser más atractivo y accesible. Según los expertos, hay que mejorar la previsibilidad de los turnos, reforzar la conciliación, garantizar entornos de trabajo seguros e inclusivos, facilitar el acceso mediante formación específica y visibilizar referentes femeninos. Este último punto parece menor pero no lo es: sin referentes, sin ejemplos a seguir, es más difícil verte capaz de hacerlo.
Igual que la bióloga molecular y astronauta Sara García Alonso está acercando la ciencia, la investigación y la exploración espacial a las niñas, la logística debería divulgar acerca de las pioneras portuarias, camioneras, ferroviarias y mecánicas. Ver para creer. Ver para querer ser. No podemos normalizar un problema estructural solucionable. La incorporación de mujeres al sector debería ser estratégica.