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Cadena logística sinónimo de innovación

  • Última actualización
    13 octubre 2025 05:20

Los intercambios de bienes y servicios se suceden desde hace miles de años. En el Neolítico el trueque significó el cambio de paradigma de las sociedades que habitaban el mundo. Se conectaron comunidades y expandieron grupos y se buscó hacer trueques más allá de las fronteras conocidas. El Mediterráneo y Europa se quedaron pequeñas en el afán de intercambiar productos y la búsqueda activa de nuevas formas de llegar a más destinos impulsó la creatividad (o locura en algunos casos) y el ingenio. Así que decir que la cadena de suministro siempre ha estado vinculada con la innovación y la resiliencia es una evidencia porque ¿acaso las revoluciones que se fueron sucediendo en la historia occidental no tuvieron su vinculación directa con el comercio y su distribución?

¿Acaso la llamada cuarta revolución industrial (4.0) -la era de los avances tecnológicos devenidos de la fusión de tecnologías y los avances producidos en áreas como la robótica, la inteligencia artificial, el block chain, el big data, el internet de las cosas o los vehículos autónomos- no se percibe en la cadena logística desde el minuto 1?

¿Que faltan inversiones? Pues claro, pero la digitalización, la IA y la sostenibilidad se han convertido en los ejes que marcarán la competitividad de la cadena logística en la próxima década

No debemos olvidar que, desde la propia incorporación del contenedor a los desarrollos de nuevas grúas, los camiones o aviones propulsados por nuevos combustibles, los almacenes inteligentes, que han pasado de los RFID a la robotización, o la gestión de inventario, picking o distribución vía inteligencia artificial, todo ha sido inventado, impulsado y testado en las campas, rutas o instalaciones de los operadores de la cadena logística que no han tenido reparos en invertir en innovación.

Obviamente, el desafío no está exento de la búsqueda del beneficio económico, pensar lo contrario sería demasiado naif incluso para mí, pero no puedo dejar de destacar que, pese a que se han hecho cosas brutales con el fin de ganar dinero, en esta última etapa, en la de la disrupción tecnológica, la sostenibilidad y la eficiencia presiden muchas de las iniciativas. Y con eso me quiero quedar (vale, aquí sí que me podéis decir que soy ingenua de más).

Cada modo de transporte está incorporando las novedades tecnológicas a un ritmo, como sucede con las diferentes administraciones, pero lo justo es poner en valor que el camino se está andando. ¿Que faltan inversiones? Pues claro, pero la digitalización, la IA y la sostenibilidad se han convertido en los ejes que marcarán la competitividad de la cadena logística en la próxima década, así que los recursos deberían llegar para establecer un marco común de datos, incentivos e infraestructuras para que la IA no quede en iniciativas aisladas. La coordinación entre agentes y una gestión de datos compartida y fiable es clave para que se produzca un impacto real en la cadena logística.

Y lo más importante es que, llegados a este punto, no hay alternativa: ya no podemos darle a posponer. Los logísticos ya no pueden competir sin plataformas integradas y visibilidad en tiempo real; la carretera urge de innovación para ganar eficiencia y nuevos combustibles; la intralogística, con el reto de responder a la rapidez y sostenibilidad que exige el e-commerce, está viviendo una revolución marcada por almacenes inteligentes, robots, gemelos digitales... En definitiva, todo está en movimiento confirmando que la ventaja competitiva de la oferta logística está ahí.

Por cierto, ¿qué os parece el proyecto NATAC, la lanzadera aérea de transporte automatizado para contenedores desarrollada por la empresa Voliris, que pretende transportar mercancías sin emisiones de CO2? Si cuando os digo que la logística es innovación...