Perseverando en el tentador sometimiento de Ceuta al sacapuntas mediático, poco debería sorprendernos que los puertos se vean “salpicados”, por no decir implicados. Si estamos hartos de repetir que son infraestructuras estratégicas, cómo no van a entrar en juego en un conflicto con semejante calado “estratégico”. Por esta misma razón, Ceuta, como otros enclaves de interés general condicionados por su perificidad, están integrados en el sistema portuario y no son ni islas, ni islotes ni muchos menos infraestructuras de ultramar, sino que son infraestructuras prioritarias por las que se vela desde el único punto de vista posible que puede concebir una administración responsable: en primer lugar la autosuficiencia pero, en segundo lugar, también, la solidaridad. Sería bueno que miraran nuestros políticos al sistema portuario y que aprendieran cómo bajo la lealtad institucional y el cumplimiento de la ley se puede contribuir a impulsar la competitividad de la economía de una ciudad como Ceuta y, además, si es necesario, sostener su desarrollo mediante el Fondo de Compensación Interportuario, dada la trascendencia de las infraestructuras críticas y, antes que nada, sin urgencias ni imposturas, sino simplemente con la naturalidad que da tener un sistema portuario a la altura y que de manera regular cada año pone en limpio la realidad y necesidades de sus integrantes.