El problema de la falta de conductores está llegando ya al día a día, en campos tan vitales, como el ocio. Por ejemplo, la orquesta Montecarlo busca quien le conduzca su camión.
Sin bajar a casos concretos, parece claro que todo el sector logístico está de acuerdo en que uno de sus problemas actuales es la captación y retención de talento. El hecho de que haya, por ejemplo, camiones parados porque no hay conductores, no es algo del futuro, no de ciencia ficción. Es algo que ya está pasando. ¿Qué hace el sector? Pues... quitarse los profesionales unos a otros. Algo que ha sido costumbre y tradición entre las empresas logísticas desde siempre. Antes, si te quitaban a un responsable de línea o a un comercial, tras la blasfemia correspondiente, te ponías a buscar otro, peor o mejor, y asunto medio solucionado. Ahora si te quitan determinados trabajadores, lo que queda es un espacio vacío, el mismo que queda cuando un amigo se va, que diría Alberto Cortez. Y, siguiendo con el atrevido paralelismo, “no lo puede llenar la llegada de otro amigo”, porque, añado, no hay más. No hay profesionales de determinados perfiles. Si tú me quitas un chófer, la opción suele ser quitarle yo un chófer a otro. Consiguiendo así que crezca el problema, al subir el precio de los conductores.
Estos centros de formación deberían estar complementados por un proceso de captación y selección de alumnos
Desde siempre he mantenido que en más ocasiones de las que imaginamos, el progreso, el beneficio, puede estar más en la competencia que en los clientes. Un acuerdo con un competidor, de colaboración o asociación total o parcial, puede generar más beneficios que mil gestiones con determinados clientes. Pero no. Yo, ya que me preguntan, lo he intentado siempre, con todos o con casi todos mis competidores o aspirantes a serlo. Nada. Que no hay manera. En logística (consuelo de tontos) pareciera que también ocurre lo mismo. El objetivo de algunas empresas parece doble: que todo nos vaya lo mejor posible, y que al competidor le vaya fatal. A veces, lo segundo pesa tanto o más que lo primero. Así, consienten quedarse tuertos con tal de ver al competidor ciego. Somos, son, así. El empeño real, el que mantiene vivas a algunas empresas es que el tiempo les premie con el hundimiento del competidor. De ahí que sea tan difícil consensuar, de verdad, un sólido marco de colaboración que genere soluciones globales para problemas globales.
Sin salir del sector del transporte por carretera, no podemos negar cierto historial de éxitos relativos y de fracasos totales a la hora de ponerse de acuerdo entre competidores. No obstante, la problemática actual, común a todos, en torno a la falta de profesionales para determinados puestos, puede que sea una nueva señal de que ha llegado la hora de lanzar iniciativas rotundas que traten de atajar esta problemática. O eso, o esperar a que nos soluciones otros nuestros problemas.
Se nos ocurre que el sector, debería activar la creación de más centros de formación profesional para todos los muchos gremios que van a necesitar profesionales para determinados puestos. Estos centros de formación, y esta es la novedad, deberían estar complementados por un proceso de captación y selección de alumnos, a nivel local, nacional e, incluso, internacional. Todo esto, que parece farragoso e ilusorio, no lo sería tanto, si hubiera una unión real de las empresas de determinados sectores. Al menos para esto. La alternativa es que poco a poco los camiones se queden parados. Sin conductor no sirven para mucho. Nos quedaremos sin suministros. Y, lo que es peor, sin oír a la Montecarlo.