El 31 de agosto tiene aroma a despedida y el 1 de septiembre sabor a reencuentro. No es todavía el final del verano ya que el calendario astronómico se empeña, con razón científica, en prolongarlo hasta el equinoccio de otoño, el 22 o 23 de septiembre, pero la vida cotidiana dicta sus propias estaciones. Y este martes 1 de septiembre tiene inevitablemente algo de comienzo. De vuelta. De curso nuevo. De recuperar agendas, conversaciones y asuntos que durante agosto hemos contemplado desde una saludable y necesaria distancia.
Quizá por eso estos días me traen recuerdos de aquellos Cursos de Verano que seguía como becario, hace ya varias décadas, cuando todo estaba por venir y casi todo por aprender. Los de la Complutense en El Escorial y en Aguadulce, en Almería, o los de la Universidad del País Vasco en Donostia-San Sebastián. Escenarios distintos de una misma sensación: escuchar, preguntar, descubrir y tratar de entender un mundo que parecía inmenso. Varias décadas después, septiembre me lleva, de unos años a esta parte , a un curso de verano muy especial. Esta vez, al Palacio de La Magdalena de Santander, donde del 8 al 11 se celebrará la Semana Portuaria UIMP 2026, convertida ya en una cita obligada y en una suerte de arranque oficioso del nuevo curso para el sector marítimo-portuario español.
Y materia para estudiar no falta. Agosto, aunque a veces vivamos la actualidad a medio gas, ha dejado deberes. Gemini ha decidido regresar parcialmente al Mar Rojo y al canal de Suez, mientras Ormuz sigue de plena actualidad recordándonos la vulnerabilidad de los grandes puntos de estrangulamiento. Al mismo tiempo, se estrena una ruta regular Asia-Europa por el Ártico, China crece en contenedores a un ritmo muy superior a Europa y Hapag-Lloyd ha adquirido el 25% de APM Terminals Maasvlakte II, en Róterdam. Panamá tampoco ha dado vacaciones a la actualidad, entre las restricciones de capacidad del Canal y el conflicto de CK Hutchison por las terminales de Balboa y Cristóbal. El mapa marítimo mundial nos recuerda que las rutas, los puertos y las terminales son piezas de un tablero cada vez más geopolítico.
Agosto, aunque a veces vivamos la actualidad a medio gas, nos ha dejado deberes
En España, hemos sabido que el tráfico portuario apenas creció un 0,4% hasta julio, mientras el ferrocarril regresa al nuevo curso con asignaturas pendientes: Transportes prepara un marco estable de ayudas y la CNMC reclama a Adif soluciones para liberar capacidad en las terminales. Buena parte de estos asuntos estarán presentes en Santander. Impulsada por Puertos del Estado y la AP de Santander, la Semana Portuaria abordará la relación puerto-ciudad, la movilidad ferroportuaria, las autopistas ferroviarias, la geoestrategia, la defensa y seguridad, la vulnerabilidad de las cadenas de suministro y, finalmente, el liderazgo y los nuevos modelos de gestión portuaria.
Una magnífica forma de empezar el curso y, al mismo tiempo, de despedir lentamente el verano. Como una especie de periodo de adaptación en el que La Magdalena hace de puente entre el verano y el otoño, entre las últimas luces estivales y una agenda profesional que vuelve a llenarse. Porque aquellos Cursos de Verano de mi juventud y esta Semana Portuaria tienen, en el fondo, mucho en común: mantenernos conectados con la actualidad, con el conocimiento y con profesionales de primer nivel. Y conservar, también, algo de aquella curiosidad de cuando empezábamos. Entonces quedaba todo por aprender. Ahora también.